Yo no quería pero me enfiestaron igual
Como les dije, tengo 31 años, soltera y sin apuro. Hasta los 21 fuí una mojigata porque así lo quisieron mis padres. Soy hija única por lo que me advierto muy caprichosa. Desde chica mis padres me sobreprotegieron mucho y me vigilaban constantemente. De casa a la escuela, de la escuela al club y del club a casa. No sé porque diantres mis padres me mandaron a patín desde chica. Pobres, no se dieron cuenta de que así yo cultivaba un traste digno de una pornostar. La cuestion es que fuí a patín desde los 9 a los 15, sumando a esto que mi mamá cocinaba como para seis…Bingo!! La nena a los 16 tenía un lomazo que hacía parar el transito. Pronto me transforme en la envidia de mis compañeras que, incredulas, no podían creer que yo llevara semejante cuerpo con semejante timidez. De a poco me fueron descubriendo los chicos más populares de la escuela, pero yo no soportaba ser el blanco de sus piropos e invitaciones a salir.
Recién a los diecisiete dí mi primer beso. Fué en la fiesta de egresados de mi colegio. Mi madre me había acompañado pero se quedó charlando toda la noche con otras madres que estaban allí. Yo pude escaparme timidamente, sin estar segura del todo, con Miguel, un chico que no se llevaba al mundo por delante, alto, muy caballero y unos ojazos azules. Con un verso sublime me llevó atrás del escenario del salon de actos y me encajó un beso que me dejó mormosa. El pibe me abrió la blusa y me besó dulcemente los pechos, fué la primera vez que noté que me mojaba toda. Hoy recuerdo su trato, tan gentil y dulce, como ridiculo ya que si lo tuviera enfrente le pegaría tal cojida que tendría que volver a aprender todos esos modos tan caballerosos. Esa noche yo no me dejé hacer más que caricias.
En esos meses me entregué del todo, le mentí a mi mamá diciendole que me quedaba en casa de una compañera a dormir y en verdad me fuí a la casa de Miguel, que estaba solo. Me recibió muy atentamente, recuerdo que pedimos comida y vimos una pelicula. La verdad es que yo estaba renerviosa y casi ni miré la peli. Solo pensaba en qué hacer para quedar bien en el garche. Cuando terminó la pelicula me dejé hacer. El chico se me vino encima como un camión. De a poco fué desabrochandome la blusa y dejando mis pechos afuera, que llenaban justo las manotas de mi amante. Durante un rato me los besó, luego me mordió los pezones, cosa que me volvió loca, y me mató de verguenza temblar como una hoja. Yo sentía que me mojaba toda. Miguel quiso apurar el tramite y empezó a meter mano por debajo de la falda. Me frotaba la mano por encima de la bombacha y no dejaba de morderme los pezones. Yo, primero timida y luego energica, le acariciaba el bulto por encima del pantalón. Recuerdo que llevabauna falda por encima de las rodillas, casi como la del colegio; y Miguel se encargó de sacarmela. Me hizo poner boca abajo en el sillón y me la desabrochó. Y tuve miedo de que no le guste mi cola. Yo llevaba una tanga que se me metía en la raya de la cola, por recomendación de una amiga que me dijo que a los chicos les gustan esas cosas. La verdad es que Miguel no dijo nada cuando mis gluteos quedaron al decubierto. Solo respiró profundamente.
Yo me ponía mas nerviosa porque mi amante se había quedado mudo. Giré la cabeza por encima de mis hombros y vi la mancha en el pantalón. Yo no entendía bien que habia pasado. Luego sí. Él se levantó y fue al baño, yo me quedé en el sillón y tapé mi cola con la falda. Luego de unos minutos Miguel volvió totalmente desnudo. Yo me asombré del tamaño de su pene flacido. Era muy grande. Me dijo que mi cola lo excitó demasiado y que me tenía muchas ganas. Que eso aceleró su orgasmo. Yo le dije estaba bien. Y volvimos a besarnos. Yo me desnudé del todo. Luego de unos minutos yo estaba mojada como para que me entre un matafuegos. El me dijo:
Ponete como un perrito.
Bueno – Le dije yo.
Me puse en cuatro y miré por encima de mi hombro para ver como me la metía y solo ví como desesperadamente se la agarraba tratando de detener su eyaculación pero fue inutil, me llegó leche en chorro hasta el pelo. Su polvo lo había sorprendido de nuevo al apoyar el glande en mi vagina. Esa noche lo intentamos dos veces más. Incluso lo intentamos de frente, estilo misionero, pensado que si no me veía la cola podría aguantar mas rato sin acabar pero fué inutil, la noche estaba perdida.
De todos modos yo estaba enamorada y el momento que tenía con Miguel en la intimidad me alcanzaba para sentirme bien, o al menos eso creía. Nuestra relación se matuvo durante unos meses así, conviviendo con la eyaculación precoz, de la que yo no conocía nada. Yo me compraba portaligas y lencería erotica para distraerlo pero era peor, muchas veces ni siquiera lograba bajarse los calzoncillos. Y paso lo quetenía que pasar. Miguel se empezó a sentir muy mal porque no podía satisfacerme y me dejó. Me dijo que tenía que solucionar sus problemas y que luego me buscaría. Pero él quería que yo fuese feliz. Lloré, patalié y le pedí por favor que no me deje pero fué inutil.
Durante un tiempo no salí con nadie, no iba a fiestas y no veía a mis amigas. Pero el destino me traeria una sorpresa desde adentro de mi familia: mi primo Esteban. Él tenía mi edad, diecinueve. Y la verdad es que de chica le tenía miedo porque siempre fue el mas rebelde, el que hacia lio y travesuras. Y vino a pasar las fiestas con nosotros ya que sus padres estaban separados y el no quería pasarlas con ninguno de los dos.
Se quedó una semana con nosotros, una semana que fue suficiente para hacerme sentir completa en todo lo que necesita una chica.
El advirtió mi culo trabajado y no paraba de mirarmelo. Me hacía chistes en la intimidad cuando nadie nos veía. Delante de mis padres me peleaba, mejor dicho nos peleabamos, porque yo buscaba cualquier excusa para tener su atención. Y así fué como discutimos por el lugar en la mesa, por las milanesas mas grandes, etc. Pura zonsera.
La Nochebuena llegó y además de él estaban mis primos más pequeños, sobrinos de mi padre y otro tíos lejanos. La cuestión es que se quedaron todos a dormir, y para facilitar las cosas mi mamá nos armo dos camitas en el lavadero, con bolsas de dormir. Ella se quedó tranquila de que dormiría con Esteban ya que eramos primos desde chicos y en su cabeza no entraba la idea de que algo pase entre nosotros. Pero la verdad es pasó de todo.
Yo le dije que esperara a que me meta en la cama para entrar, y así lo hizo. Yo dormiría con un short por las rodillas y una remera larga, cero sensualidad. Le pegué el grito para que entre. La luz estaba apagada pero podía ver su silueta moverse en el cuarto por la luces de la casa, detrás. Me sorprendí cuando luego de sacarse el pantalón hizo lo mismo con su calzonsillo. Y me sorprendió mas el tamaño de su pene a contraluz…MUY PEQUEÑO !!!. Esteban, zarpadisimo, se quedó en bolas, provocandome. Se acostó en la bolsa de dormir y giró hacia mi lado, mirandome. Enseguida me hice la que empezaba a dormitar. Pero el no aguanto y me dijo que era muy buena, que la pelea de sus padres lo ponía de mal humor, que lamentaba tratarme mal y pelearme.
Yo le dije que estaba todo bien, que desde ahora eramos amigos. Se puso contento con mis palabras y se acercó para abrazarme. Y me dió un beso en la frente. Y luego otro en la mejilla, y luego en el cuello. Yo me reía y le decía que no era necesario tanto cariño. Pero insistía y yo me empezaba a calentar rapidamente.
En un momento lo tomé del cuello y me lo apreté. Me pareció una locura linda. El se entusiasmo y me abrazaba efusivamente metiendo su lengua en mi boca, para jugar. Abrió la bolsa de dormir y se coló dentro. Yo lo tenía encima mío, justo entre mis piernas pero aun vestida. Solo por un rato porque él me bajo el short y la tanga todo junto. Yo le decía que era una locura pero no trataba de detenerlo. La calentura que teníamos era tan grande que su pequeño glande, ahora un poco más grande, se abrió camino entre mis pliegues vaginales sin problemas. Tonta de mi pensar que acabaría enseguida como Miguel. Tonta de mi por pensar que el pequeño tamaño sería una insuficiencia. Esteban me la daba con todo y no tenía signos de terminar:
Que concha hermosa tenés prima!!! Calentita…- me decía.
Agggghhhhh…me estás matando con ese pito primo!!!!!
Es todo para vos…te quiero llenar la concha…Agghhhhhh
No, adentro no que me preñás… adentro no!!! Afuera….si querés en las nalgas…afuera.- balbuceaba yo.
La verdad es me moría por sentir un buen chorro de leche dentro pero era peligroso. Me dió vuelta, poniendome boca abajo con mis piernas estiradas. Se trepó y me la metió de nuevo en la concha. Se afirmaba en mi cintura y me la daba con todo. Sentí un latido de su pija y acabé sorpresivamente.
Ayyyyyyyy….hijo de puta me hiciste acabar…mmmnnnggggh!!!!
A mi me falta poco primita!!!!
Dame más, boludo, pero adentro no, adentro no que me preñás…!!!! Aggghhh.
De repente sentí su pecho sobre mi espalda, sacó su pito de mi concha y me metió un dedo. Se lo mojó bien y me lo enchufó en el ano:
No, por la cola no…por favor
Tranquila… que yo sé de esto.
Primero fue uno, luego dos y al rato tres los dedos dentro mió. Yo me sentía extraña, no me dolía pero era extraño, me daba un poco de verguenza. Al ratito tanteó con su glande y la verdad es que esa cabecita pidió permiso para entrar y entró, muy tranquila casi sin sobresaltos. Empezó lento para luego acelerar la marcha. Yo no sentía nada de dolor, solo ganas de tocarme mientras esa pequeña delicia me acariciaba el recto. La presión que ejercía ese pene dentro mio era la justa. Ni muy apretado ni tan flojo. Que chanchita soy!.
Apenas sentí su leche escuché su grito y él el mio. Pajearse en esa situación fue lo más sorprendente que había vivido hasta ahi, además de disfrutar deuna pronga dentro mío mas de 15 segundos. Ja!
La relación con mi primo siguió esas vacaciones, afortunadamente teníamos mucho rato para practicar. Yo sé que él descubrió cosas nuevas en mi y yo descubrí lo que era estar bien cojida.
Me explayé demasiado con mis experiencias postadolescencia. El motivo por el cual escribo es que hace poco tuve una experiencia de trio con dos muchachos. La verdad es que no era algo que me rondaba la cabeza. Una vez había estado con mi novio y una chica así que no echaba en falta nada. Con mi novio nos damos permiso para disfrutar con otras personas porque somos de mente abierta. Y la verdad es que luego nos contamos nuestras experiencias extra y nos calentamos como locos, para luego darnos flor de cogida.
La situación se dió tranquilamente, por naturaleza. Habíamos ido a un pub a tomar algo. Nos habíamos emborrachado, como suele suceder todos los sabados. El pub tenía una pequeña pista de baile. La musica disco me encanta y esa noche era la Noche Disco, así que ademas de borracha yo estaba euforica. Estaba vestida normal, con un vestido apretado blanco, debo confesar que estuve menos vestida en otra ocasiones. La noche estaba genial. Yo bailaba sola o con algun bailarin ocasional mientras veía a mi novio que se mataba con una morocha en la barra. Me calentaba verlo así, y de tan caliente quería algo para mí.
Divisé dos chicos lindos en una mesa. Estaban solos, y bastante bebidos. Me sente y les pregunté quien quería bailar conmigo. Ellos gritaron al unisono: YO!!!. Tomé del brazo al pelado de anteojos que me excitaba mas y lo llevé a la pista. El tipo empezó a meter mano sin parar. Y encima yo me calentaba enseguida. Y bailaba rebien. Pispeaba a mi novio y el se daba con la morocha. Yo sentí que era momento de mover, se lo dije a mi acompañante y me dijo:
Vamos pero tengo que llevar a mi amigo a su casa.
Dale, vamos.
Saludé a mi novio con la mano y me fui con los chicos. Subimos al auto del pelado y fuimos hasta la casa de el otro. El amigo se bajó y le dijo que bajemos un rato a tomar algo. Yo me inquieté porque sabía que no estaba bien esto, algo andaba mal.
Mi “amigo” me dijo que baje, que sería un ratito nomás. La verdad es que yo estaba caliente y este boludo quería quedarse con su amiguito pero no me quedaba otra, o volver en taxi a casa o entrar. Y entré.
Enseguida abrieron unas cervezas, yo tenía hambre. No había comido nada y había tomado mucho. Ellos se mataban de risa riendose de no se que. En un momento en que el amigo del pelado fué al baño lo encaré y le dije: ” Y? que pensas hacer conmigo hoy?…”
El tipo me besó, nunca supe su nombre. Me empezó a besar toda y yo me recalenté. En eso aparece el otro flaco en pelotas y le dice al pelado: “…Ahora viene Dani, se está cambiando…”
Yo no sabía de que hablaban pero le dije al pelado que la cosa era con él. Dos tipos me asustaban. Y borrachos más. El me dijo que me quedara tranquila. Que Dani era el novio de su amigo. Y me tranquilicé. No sé porque.
Porque desde que llegó Dani la cosa se puso caliente. Yo le chupaba la poronga con ganas, ya no estaba tan caliente pero tenía que ponerle pilas o no terminaría nunca. El flaquito me tocaba el culo y se pajeaba pero yo le sacaba la mano para dejar claros los limites. Suena el timbre y entra filmando Dani, que no sé quien mierda era. Yo les dije que de filmar nada, pero me tranquilizaron diciendo que no tenía cinta, que estaban jodiendo y dejaron la máquina en la mesa.
Dani se puso a besarse con el flaquito y eso me calentó. No había visto en persona dos tipos besandose. Mientras le chupaba la poronga al pelado me pajeaba. La verdad es que a los cinco minutos las manotas de mi amante en mi nuca me calentaban mucho, haciendo que baje la cabeza para lograr cojerlo con mi boca. Detrás mío el flaquito se ponía en cuatro para dejarse cojer por Dani, un oso peludo.
El flaquito trataba de meter mano en mis nalgas, que decía que tenía lindas y que le hacía parar la pija. Pero yo no me dejaba. Para cortarle la onda, solo quería cojer con el pelado, me trepé encima de mi amante para cabalgarlo un poco. Ya era hora de meterme algo dentro. Empezé a cabalgarlo lentamente para luego acelerar el ritmo. El me agarraba las nalgas y bufaba como un buey. Trataba de meter dedos en mi ano pero yo no estaba de humor y se los sacaba. Me alcanzó un orgasmo discreto que mejo toda la pija de mi amante. Me recoste sobre su pecho recuperandome para seguir y hacerlo acabar, para luego irme a casa. Pero la pareja gay tenía otros planes. Se abalanzazban sobre mi, mientras cojían. Me manoseaban los gluteos, seguían su ritmo pero Dani, el osito, metía mano mas confiado mientras se garchaba al flaquito. Giré y vi como Dani pajeaba a su amante mientras lo cojía por el culo y me calenté, cerré los ojos tratando de distraerme pero fue inutil, tuve que volver a mirar.
Giré y el pelado me dió vuelta para quedar con las piernas abiertas frente a los fornicadores. Y sorpresivamente fué el flaquito quien me la ensartó de un golpe bien medido. Yo quise sacarmelos de encima. Patalié un poco pero me dí por vencida cuando me quedé sin fuerzas, y cuando noté que el flaco le había agarrado ritmo a la penetración. Desde atras el pelado me sobaba las tetas. Yo cada tanto emitía una queja pero la verdad es que sentirme cogida por un hombre penetrado me gustaba mucho. Dani me miraba fijo, como si me estuviese perforando a mi la concha y no el culo a su amigo. Dani hizo un gesto y saco la pija de culo de su amigo, se paró y se puso detras del sillon, el flaquito salió de dentro mío, dejandome una calentura infernal y tomó la camara. Ahí comprendí que tenía cinta, pero no podía quejarme. Dani tomo la dirección del grupo de garche, le dijo al pelado que me gire hacia el, me tomo de los pelos y me ensartó la pija en la boca. El pelado, ni lerdo ni perezoso se afirmo en mi concha desde atras.
Solo sé que se turnaban y cambiaban de lugar,no dejaban que me reponga luego de un orgasmo. Seguían así y no acababan. Yo estaba mareada de garchar tanto. Cada tanto meneaba la cola con fuerza para hacerlos llegar pero nada. Estaban empeñados en destruir mis defensas sexuales. Yo no daba más y ellos me daban sin parar. Se besaban entre ellos, cada tanto se hacian sexo oral pero siempre tenía a uno que me cogía desde atras, imperturbable. En un momento me dí cuenta de que no habían querido cogerme la cola, y me dió bronca, pero no pude seguir filosofando al respecto porque alguno se metío en mi boca, distrayendome de mis pelotudos pensamientos. Siguieron así hasta que ¡Eureka! Recordé una situación parecida en la que un amante ocasional no acababa hasta que lo senté y me lo clavé de espaldas para que vea mi chancha cola moverse. Y eso es lo hice con mis fieles cojedores. De a uno los fuí sentando, con lo último de energía y se iban deslechando dentro mío, muy a su pesar, ya que me maldecían por hacerlos acabar.
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Publicado el 5-12-2008 por

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