Sonia quiere probar su Webcam

Marisa me hizo más cornudo


Tal vez recuerden mi primer relato, me dio gusto verlo publicado y ello me ha animado a continuar contándoles como comencé mi vida de cornudo consentido y feliz.

Para muchos hombres el ser cornudo, o que simplemente lo acusen de tal puede resultar un insulto o algo denigrante, pero para mi es un verdadero halago ya que me siento orgulloso de serlo, de compartirlo con ustedes y de gozar el sexo con toda intensidad.

Luego que Marisa aceptara su primera “aventura” ante mis ojos, yo continué insinuándole que sería muy bueno que diera rienda suelta a su erotismo, que lejos de significar un problema para nuestra pareja, muy por el contrario esto permitiría una vida en común más plena.

Ella al principio se mostraba reacia a continuar con el tema, pero sin embargo yo notaba que en el fondo era lo que deseaba. Estábamos de veraneo en Mar del Plata, en pleno enero y salimos una noche para ir al casino.

Después de una hora y de no tener suerte, subimos al automóvil, ella llevaba un pantalón blanco muy ajustado (tiene un excelente culo) y una campera de gamuza.

Cuando pasamos por la rambla, me animé y le propuse si no se animaba a caminar solita por el paseo, yo la recogería unas dos cuadras más adelante.

Para mi sorpresa aceptó, y cuando estaba por bajar redoblé la apuesta y le dije:

-Si querés subir a otro auto no tengo problema…

Ella se sonrió y bajó.

Yo excitadísimo veía como mi mujer caminaba tranquila y muy sexi, hasta que de pronto se le acercó un automóvil blanco, ella se agachó para ver por la ventanilla quien conducía y para mi total delirio en un segundo estaba abriendo la puerta del automóvil e ingresando al mismo.

Por lo que pude ver lo conducía un joven de unos 22 años, morocho, que llevaba una remera roja. Los seguí a una distancia prudencial y vi que tomaron para una playa solitaria.

A unos veinte minutos estacionaron frente al mar en un lugar muy poco iluminado. Yo me desesperaba porque no podía ver absolutamente nada aunque creía notar que el auto se movía. Mi imaginación volaba, pensando que alguien desconocido estaba disfrutando a mi mujer.

Luego de una hora más o menos vi como se prendían las luces y se ponía el auto en marcha, nuevamente lo seguí a distancia prudente hasta que Marisa se bajó en el mismo lugar donde había subido.

Inmediatamente subió a mi auto, y encaminamos hacia nuestra casa, yo tenia la cara roja de calentura y me costaba hablar, la garganta seca.

Ella sonrió y me dijo:

-Te felicito ahora si sos un cornudo, no sabes como me cogió.

Yo le pedí más detalles y me contó sin problemas que el tipo que dijo llamarse Juan tenía una verga descomunal, y que le había llenado la vagina de leche al igual que su vientre.

Desesperado detuve el auto a un costado del camino y le bajé los pantalones para mamarle la vagina y el ombligo en busca de vestigios de semen de Juan.

Ella reía y me dijo:

-Siempre pensé que te gustaba pero tenía miedo que luego te arrepintieras, si no es así vas a ver las cosas que voy a hacer para vos y para mi…

Autor: cornudoargentinoamuchahonra

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Publicado el 14-4-2009 por Achorro