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Eva y su hemana quiere chatear contigo por la Webcam

La consolidación de la conquista


Si tener un encuentro sexual fuera de la norma social reconocida es difícil, consolidar el terreno ganado es aún más difícil. ¿Por qué? Porque tienes que ser más rápido de reflejos, no hay tanto tiempo para planear, y el tiempo normalmente corre en tu contra.

Luchas con tu cabeza para reincidir, no tienes el efecto sorpresa, y además la mujer ya sabe que puede esperar contigo. Hay que hilar muy fino. No puedes caer en la rutina, debes abrir nuevas puertas a la mente y no ceder ni un metro en el terreno ganado.

Las mujeres son siempre un mundo desconocido para nosotros los hombres. Tienes que averiguar el motivo por el que ella querrá continuar con una relación en la que en principio sólo debe ver sexo, sexo en estado puro, sensualidad por ser dominada y por ser deseada. Digan lo que digan las mujeres, todas quieren ser dominadas, reconocer en su más íntimo interior que no llevan las riendas, y sentir que el deseo te urge por dentro a poseerlas, de un modo visceral, arrebatador, descontrolado,…

Los días siguientes a la primera follada con mi asistenta en mi casa, hice mi vida de siempre. O sea, marchaba de casa antes de que ella llegara. Estaba atento a los comentarios de mi mujer por si notaba alguna indicación de cambios o comentarios. No hubo nada que indicara peligro en casa.

Pero…¿y ella?. ¿Qué estaría pensando ella? ¿Avanzaría o se detendría?

Pasada una semana, me hice el remolón, lo justo para abrirle la puerta cuando entraba en casa por la mañana como cada día. Venía radiante. Con un vestido escotado de falda larga con vuelo y tirantillos, de color crema, que dejaba entrever el canal de sus pechos. En la mano su consabida chaqueta vaquera.

Pasada la breve pero intensa sorpresa inicial. Nos miramos a los ojos y sonrío abiertamente con un saludo de buenos días. Sin dar casi tiempo a que terminara de contestarla, ella me preguntó:

-”¿Podrías ayudarme con el español?”.

Os recuerdo, que era extranjera. Esta claro que tenía la pregunta preparada, y que le quemaba en su mente. Mirándola a los ojos conteste….tras un rato…y como sin pensar, ni darle importancia:

-”¡Pues claro mujer!. Déjame pensar, yo te llamo en un rato y nos organizamos.”

Deje caer ese “nos organizamos” con una sonrisa cómplice. Antes de salir de casa ya había copiado su teléfono del móvil de mi mujer. Camino de la oficina la imaginación se disparo de nuevo y llegue con una erección tremenda, que no bajo hasta que entre en la rutina de trabajo diario. No obstante toda la mañana fue un continuo recrear su cuerpo desnudo y sus gemidos. Si era así de fogosa casi sin querer, entregárse, ¿Cómo sería queriendo sexo de verdad!!.

Deje pasar la mañana, en la que sabía que estaría en mi casa. Maquine y maquine, posibles situaciones, sin descanso mental posible. Este paso es crucial. Manifiesta la intención y resume la posición, dando a entender cual puede ser el calor del siguiente encuentro. Tras la comida la mandé un sms: “contesta OK si puedes hablar ahora. Solo sms. Profesor español.”. Esperé ansioso la respuesta. Bip Bip…bip bip. Lo abro. “OK”.

Me encierro en mi despacho, me concentro en la situación, ni quiero comprometerme ni quiero andarme por las ramas, y marco. Casi no sonó la llamada.

-”Hola…”.

-”Hola… Así que vas mal con el idioma!, ¡Con lo lista que tu eres mujer!, ¡si te manejas muy bien!….y ¿ya has pensado como te puedo ayudar?”.

-”Bueno, no se… puedes venir a mi casa 1 hora o así, dos días a la semana, y podías enseñarme un poco. Se que lees mucho, he visto tus libros”.

El cielo se ilumino de repente. Un fogonazo inmenso. Solo se me ocurrió decir:

-”¿Te gusta leer?. ¡Que bien!…¿que tipo de libros?….espero que no sean esos romanticos… o que se yo…esos aburridos ensayos de economía, como yo hago.

-”no….leo un poco de todo…sobretodo cosas con las que pueda aprender

-”Si ya has visto mis libros, sabrás…¡un momento!,…¿has estado espiando en mis libros, ehhh…?..chica mala….y ¿Qué me mas me has visto…?…jajajaja

-”jajajaja….siempre me han atraído las lecturas de los demás…”.

-”hmmm….vale, vale,…déjame pensar como podemos avanzar… mándame tu dirección por sms y te llamo para quedar y hablar de todo esto ¿vale?”. Debe quedar claro que quedamos fuera de mi casa. Debe quedar en doble sentido el tema del que hablaremos.

-”¡Vale!. En cuanto cuelgue te la envio…haztalueggo”.

Al colgar casi me caigo de la silla. ¿Un sueño hecho realidad? ¿Sería ella mi amante, esclava, sumisa y obediente…? y la adrenalina disparada por el peligro posible. Tan caliente me puse que tuve que ir al baño para recordar la cogida del otro día y hacerme una inmensa paja. Al volver tenia su dirección en mi teléfono. La conteste con un sms de confirmación…”OK. Te llamo.”

Al día siguiente comencé a buscar por Internet libros eróticos o alguno incluso mas subido de tono. Al final encargue la novela de la lujuria por mensajero. La mande un sms para quedar al día siguiente. “No es suficiente”, pensé. Tengo que pensar algo más. Ella tiene 22, tu 45, no aguantarás su ritmo sexual, ni sus expectativas…

Cogí dinero de la caja negra de la oficina. Salí pronto del trabajo y me acerque al corte ingles. Fui directo a la planta de señoras. Compre un precioso conjunto rojo de fiesta, ajustado, de falda corta con escote en pico de esos que a penas tapan los pechos, rematados con lazo al cuello y la espalda descubierta por detrás. Compre también unos zapatos de tacón de aguja rojos. Y para terminar la lencería. Dude entre un corpiño y braguita, o tanga y sujetador mínimo. Me decidí por lo último.

Según salía aproveché para a través de sms quedar con ella para el día siguiente a media tarde. Me confirmo sin tardar. Aya vamos, pensé. Y por la noche tumbado en la cama, me costo dormirme una barbaridad. La mañana siguiente fue un suplicio. Se hizo eterna. Salí sin comer de la oficina, no tenía hambre…al menos de comida.

Encontré la calle. Aparque y con las dos bolsas dentro de mi maletín y el libro envuelto para regalo en la mano, entré al portal y subí hasta el piso. Nadie podia asegurarme que aquello no fuese una trampa. Llamé a la puerta preso de una excitación inmensa. Sentí pasos tras la puerta…y se abrió.

Allí estaba ella. Vestía una camiseta larga, de chico, que le quedaba amplia, de esas de verano, un pantalón corto vaquero, de esos que se cortan muy corto de unos vaqueros. Las piernas desnudas, calcetines finos y zapatillas de deporte. Nos saludamos, entré, y cerró la puerta tras de mi. Ya dentro nos dimos un beso en cada mejilla, y nos quedamos callados mirándonos a los ojos. La tensión por no saber como seguir y la seguridad del desenlace, se respiraba en el aire.

Dijiste:

-”¿Vamos a mi cuarto…?”.

Note el calor de su cuerpo y que no llevaba sujetador. Al seguirla, me fije en sus piernas desnudas. El movimiento de su cadera. Mi erección fue instantánea. Habia que saber cual era el terreno seguro que pisaba…

-”¿Estás sola?”.

-”Si, hasta dentro de dos horas no vuelve mi compañera de piso…”.

No podía aguantar más, tenía que poseerla…YA. Llegamos a la puerta de su habitación. “¿y si había una cámara preparada…?”, pensé en un destello de lucidez; no entres en la habitación. Tenía que ser allí mismo, en el pasillo. Sin dejarte abrir la puerta te di la vuelta hacia mi, busque tu boca abrazándote y nuestras lenguas iniciaron una pelea sin piedad. Note, esta vez si, tu pasión. Toda duda quedo despejada. Esta vez querías. Lo querías todo. Baje mis manos hacia tu culo y apreté tu cadera hacia mi. Quería que notaras la dureza de mi miembro. Metí mis manos por dentro del pantalón sintiendo el frescor de tu culo en mis manos.

Una de mis manos bajo mas abajo y buscó tu vagina desde atrás. La otra salió veloz y buscó desabotonar el pantalón. Tú me quitaste la chaqueta, la corbata y me sacaste la camisa del pantalón. No te deje hacer más. Te dí la vuelta contra la puerta. Te baje los pantalones y las braguitas blancas que llevabas, hasta la altura de tus rodillas. Saque mi polla erecta por la bragueta y la puse entre tus piernas restregándola contra la vagina.

Tu movías la cadera, buscándome. Adelante y atrás. A los lados. En circular. Sin parar. Eras una fiera desatada. No te deje darte la vuelta. Eleve tus manos para que las apoyaras contra la puerta. Quería demostrarte quién mandaba. Mis manos buscaron entonces por debajo de tu camisa holgada agarrando tus pechos por sorpresa. Lanzaste un gemido. Note como se te erizaban los pezones.

Te remangue la camisa hasta el cuello. Te hice bajar un poco las manos poniéndote en ángulo recto, para que me ofrecieras tu culo. Mi espalda toco en la pared del pasillo. No parabas. Note mi polla lubricada. Estabas húmeda. Así que aproveche. Baje una de mis manos de tus pechos y ayude para que la punta de polla encontrase tu vagina. Cuando noté que estaba en el umbral…apreté hasta dentro de un golpe. “Ahhhhhhhhhh…..”. Soltaste un gemido débil y largo. Esta caliente el interior, Húmedo, Prieto. Joven. …Te quedas quieta…esperando…¿Qué esperas…?. Te dejo estar. Salgo despacio, hasta la punta, dejando la punta dentro. Y de un golpe entro de nuevo hasta el fondo. “Ahhhhhhhhhhh…..”

Mis manos no descansan. Aprietan tus pechos. Los amasan. Son pequeños y caben en mi mano. Noto los pezones en punta. Mientras estoy dentro haces pequeños movimientos laterales con la cadera. “Sigue…sigue..asi….asi”. Meto un dedo en tu boca. Bajo mis manos a tus caderas, y apretandote contra mi cadera, suelto mis manos para aflojarme el cinturón. Con la otra mano te alejo y te acerco, la cadera contra mi. Y entre golpe y golpe mi otra mano, dejar caer mis pantalones y calzones, a mis tobillos.

Quiero gozar. Quiero oírte jadear. Agarrando tu grupa, comienzo movimientos acelerados. Mi cadera contra tu culo. Un golpe, otro golpe, otro. Cada golpe resuena y se entremezcla con tus gemidos. Más golpes. Siento como tus piernas flaquean. Te sostengo por la grupa, y paso mi brazo por debajo de tu cadera. Un último golpe, pienso. Paro,…salgo…y me quedo solo con la punta dentro. Espero. Espero. Te recuperas. Y de un golpe entro hasta el fondo. “Ahhhhhhhhhhh……..”. Noto como te mantienes a duras penas con las manos contra la puerta. Tu cabeza cae contra tu pecho. Te dejas ir.

Quedo quieto, esperando que te recuperes. Y cuando noto que tu respiración es más normal. Ataco sin compasión, golpes rápidos, repetidos. Cacheteo tu culo, golpes suaves. Siento que me voy. Me salgo. Te doy la vuelta. Te hago arrodillarte y cojo tu cabeza con mis manos y te hago comérmela. Has querido hacer un gesto de duda, pero mis manos no dejan que tu cabeza se salga. Me tienes dentro de tu boca y en un par de golpes, follándote por la boca, me corro dentro…….. Tragas todo, a duras penas. Los ojos cerrados. No dejo que salgas. Levantas la mirada pidiendo parar. ESE es mi acto de dominación para hoy.

Te levanto, nos besamos con ternura. Tienes mi sabor en tu boca. Siento tu sudor, tu calor. Nos terminamos de desnudar, Entramos, ahora si, en la habitación, y nos tendemos sobre la cama. Uno al lado del otro. Explorando nuestros cuerpos desnudos. Recorriendo con la puntas de mis dedos tu canalillo del pecho, arriba y abajo, te comento:

-”Me dijiste que te gustaba leer. Te he traido un regalo para que practiques, abrelo cuando me haya ido .Quiero que practiques leyendo este libro. Lee los 5 primeros capítulos….cuando los hayas leído me llamas para comentarlos. Te examinaré con un examen práctico, como un severo profesor y agradable compañero.”

No me decido a plantearte claramente nuestra posible relación. Pero he querido dejarte claro que mandaré yo, explorandote con mis manos en todos tus quiebros, llanuras y huecos. Habían pasado 45 minutos. Abrazándonos, entre arrumacos, recorriendo tu cuerpo desnudo con mis manos. Besando todos tus pliegues. Besándote los pechos, recorriendo con la punta de la lengua la aureola de tus pezones. Girándote y colocandote a mi voluntad. Mordisqueando tu culo y tu espalda hasta la nuca.

Por fin ya…Rompo el silencio…Con movimiento rápido y sonrisa en pleno, me levanto en pie fuera de la cama….

-”Se hace tarde …. ¿puedo ducharme?”.

Tengo que quitar cualquier resto de olor. Salgo a tu baño, la casa se siente desierta. Me enjabono. Me seco. Me visto. Estoy cansado, desfallecido, hambriento.

Cuando vuelvo al cuarto estas ya vestida.

-”¿Por qué te has vestido…?” dije en tono más serio y triste.

-”Pensé que ya te ibas…”

-”Asi era….pero verte desnuda me pone a cien”. Apunte en mi cabeza regarlala una bata de saten……”Te he traído otro regalo”.

Cogiendo las bolsa, Te las extiendo con la mano. Te doy las dos bolsas. Abres los regalos, con sorpresa en la mirada, no lo esperabas,… y sonríes con la boca y la mirada. Te pruebas los zapatos. Te pones por encima el vestido. Miras sobre la cama la ropa interior extendida.

-”Tenlo claro…No es un pago, es un regalo….puede haber más regalos, pero tendrás que merecerlos.”. Y nos damos un beso abrazándonos, tus manos rodeando mi cuello y mis brazos en tu cintura, apretándote contra mi.

Te miro a los ojos y lo entiendes.

-”Quiero que la próxima vez que nos veamos lleves todo esto puesto. Te mandaré un mensaje…para la mujer de rojo. Recuerda solo mensajes….no se si podré hablar cuando me llames.”.

-”siempre haré lo que tu digas…”

Era la confirmación de la conquista …de un terreno….traicionero. Algún día creerás que tienes más derechos de los que te puedo dar, pero es adelantar la tristeza….NO.

Me miras de nuevo a los ojos y ya de la mano caminamos hasta la puerta de la casa, que continua silenciosa. Nos damos un cariñoso beso. Dejo el maletín en el suelo y mi mano, ya libre, aun juguetona, toca tu triángulo sagrado por encima del pantalón, y siento el contacto con la fina piel de la entrepierna. Ya me dejas hacer. Eres mía: esa es mi confirmación. Y me sabes preso de ti: esa es tu confirmación. Miras por la mirilla para asegurarte que no hay nadie. Abres la puerta, salgo presuroso y la cierras tras de mi.

Camino del coche, camino de casa, como flotando por la acera. Me espera disimular y cumplir con mi amada mujer. Un sms suena en el móvil….es ella…”me encantaron los regalos…también el libro…”. Todo una señal…una buena señal. Recuerdo su titulo: la novela de la lujuria.

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Categoria: Infidelidad. 333 lecturas.
Publicado el 8-5-2009 por Achorro

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