El entrenador de mi hijo
Yo se que muchos de los relatos que aquí leemos son sacados de la imaginación y de los deseos de que lo relatado le suceda a una, yo nunca me había animado a escribir y vieran que tengo muchas fantasías sexuales, soy casada, vivo en la Cd. de Tampico, México con un hijo de 7 años, yo tengo 31 años y mi esposo 35, mi vida sexual siempre ha sido buena, aunque como muchas mujeres a veces no deseamos hacer el amor tan seguido como los hombres.
La verdad cuando lo hago con mi esposo me encanta, nunca había sido infiel, aunque antes de casarme si tuve relaciones con otros hombres. Pues resulta que hace como seis meses llevo a mi hijo los entrenamientos de fútbol y así como yo muchas mamás esperamos al lado del campo a que terminen de practicar nuestros niños…
Debo decir que yo soy la más joven de todas las señoras y aunque no soy muy bonita, me doy cuenta que muchos hombres les gusta admirar mi cadera amplia y una cinturita pequeña, aunque con poco seno, y el entrenador de mi hijo siempre me veía con mirada que me desnudaba y más cuando llevaba pantalones ajustados.
El es más joven que yo, soltero, delgado pero con un par de piernas velludas y gruesas debido a que hace mucho deporte. De un tiempo para acá sus miradas de lujuria y descaradas que me hacía en lugar de molestarme me hacían sentirme admirada por él, pero claro era imposible que sucediera algo entre nosotros, hasta que un día al terminar el entrenamiento mi auto no arrancó y él se ofreció a revisarlo pero según esto a mi carro se le había descompuesto algo del arranque o marcha y se tuvo que quedar ahí y me ofreció llevarme a mi y a mi hijo a mi casa…
Camino a ella me gustó su plática y le acepté un helado por el camino, pasados unos días ya platicaba más con él y cuando le comenté que en esos días estaba sola, ya que mi marido había salido a México, se animó a invitarme a la playa, con el pretexto de correr un rato, le contesté que ese día no podía pero me hablara al siguiente día a mi casa.
Así lo hizo y después de dejar a mi hijo con una vecina, con el pretexto de ir al doctor, me recogió en una tienda de autoservicio, llegamos a la playa al atardecer, corrimos como media hora a intervalos, descansando y platicando, nos sentamos a la orilla de la playa y ahí se acercó hacia mí y sin decirme nada me dio un beso que al inicio lo sentí tierno y suave pero cuando se lo correspondí, jugando con su lengua y la mía, se hizo intenso que casi siento que me falta el aire…
Después de eso me dijo que lo sentía, pero que le gustaba mucho, le contesté que yo también sentía algo bonito y atrayente hacia él, pero estando casada no debía seguir, él solo me contestó con otro beso, esta vez más profundo y largo que el primero que hizo estremece todo mi cuerpo, cuando dejó mis labios y me empezó a besar muy lentamente mi cuello, sus manos acariciaron mis piernas hasta llegar a mi rajita, ya para entonces yo era todo suspiros y gemidos, solo alcancé a decirle… -Aquí no, llévame a otro lugar.
Salimos de la playa, yo iba super confundida pero emocionada que me dejaba llevar, hasta que entró en un motel, entré yo y él se quedó pagando la habitación afuera, en un momento sola, al verme a un espejo tuve intenciones de salir, pero él entró y me abrazó por la espalda y me empezó a besar muy despacio entre mi cuello y mi espalda, entonces se me olvidó mi intención de salir, solo me dejé abrazar, al abrazarnos ahora frente a frente regresó a sus besos intensos en mi boca y me apretaba de mi cintura, creo que yo temblaba, no se si de emoción o deseo, al sentir la dureza de su miembro pegada a mi short, empecé a mover mi cadera estando de pie ambos en forma de círculos para gozar ese rozar contra mi cuerpo.
Él me sentó en la cama he hincado me siguió besando hasta quitarme mi playera, mi sostén y mi short, quedando únicamente en mi tanguita, después él se separa un poco de mí, se quita su camiseta y al quitarse el short se lo quita con todo y su ropa interior, quedando desnudo frente a mí con su miembro bien parado, y con gotitas de líquido en su cabecita, se acerca más a mi con intenciones de que se la chupe, entonces me levanto me quito mi tanguita, es cuando él se agacha y me empieza a chupar y lengüetear mi rajita que estaba súper mojada…
Nos subimos a la cama y quedamos en posición del 69 con lo cual pude chuparle con toda calma su miembro y descubrí que era más grueso que el de mi marido, ya que me ocupaba toda mi boca, después me puso de a perrito y me empezó a besar desde mi ano hasta mi rajita, era como si tuviera electricidad con todo lo que me hacía…
Me orilló al borde de cama y él de pie y yo de a perrito, sentí como su dureza empezaba a penetrarme hasta sentirla hasta el fondo, el solo sentirlo hasta dentro de mí tuve un súper orgasmo que lo grité como loca, empecé a sentir sus manos que me apretaban mis caderas y empezó a meter y sacar más rápido su cosota hasta que sentí una abundante corriente de leche hasta lo más adentro de mi rajita.
Él se dejó caer sobre mi espalda hasta que poco a poco la sacó, yo estaba fascinada, nos recostamos un rato y fue cuando me di cuenta que era tarde y que no podía quedarme más con él. Esa ha sido la única ocasión que lo hice con él, ahora ya regresó mi marido, y creo difícil volver a intimar con él aunque cada martes y jueves nos seguimos viendo y saludando como buenos amigos.
Espero que publiquen este relato, que fue totalmente real aunque algunos detallitos no los haya escrito, me gustaría saber de señoras como yo que alguna vez hayan engañado a su marido o hombres que lo hayan hecho con casadas para no sentirme tan mal.
Autor: pilarica80
No related posts.
Publicado el 26-7-2009 por

Sin votos. Se tu el primero.