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	<title>Relatos Porno y relatos eroticos</title>
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	<description>Relatos porno gratis, relatos eroticos, historias eroticas y fantasias eroticas de sexo, orgias, mujeres desnudas...</description>
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		<title>Mujer cachonda y poco atendida</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Aug 2009 01:27:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Achorro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Infidelidad]]></category>
		<category><![CDATA[cornudo]]></category>
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		<description><![CDATA[Hola Amigos… Después de haber leído los cachondos relatos que me ponen a mil, he decidido probar este genero a ver que les parece mis aventuras. Lo que les voy a contar es verídico y solo cambio los nombres obviamente por mantener la privacidad ya que soy madre de 2 preciosos e inteligentes hijos que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Amigos…</p>
<p>Después de haber leído los cachondos relatos que me ponen a mil, he decidido probar este genero a ver que les parece mis aventuras. Lo que les voy a contar es verídico y solo cambio los nombres obviamente por mantener la privacidad ya que soy madre de 2 preciosos e inteligentes hijos que no me gustaría que supieran de las calientes andanzas de su madre.</p>
<p>Me llamo Mónica y tengo 40 años. Sin ser una belleza extraordinaria me gusta cuidarme haciendo yoga y comiendo sanamente, soy una mujer termino medio, con bonitas caderas y piernas (es lo que más me ven los hombres) y senos que sin ser muy grandes son agradables a mi porte. Por cuestiones de trabajo mi marido pasa mucho tiempo fuera de casa ya que trabaja para una multinacional, por lo cual siempre me encuentro bastante desatendida en el plano sexual. Por ello he buscado algunas formas alternas (algunas licitas, otras no) de calmar las calenturas que ocasionalmente nos dan a las mujeres. Desde hace 8 años que mi marido trabaja en la empresa le sido infiel varias veces pero siempre muy discreta, ya que debo de cuidar mi imagen ante la sociedad.<span id="more-901"></span></p>
<p>La primera vez fue en un viaje placer-trabajo donde invitaron a varios empleados como él, un fin de semana a un hotel finca. Dicho hotel esta en a las afueras de una ciudad cercana a la nuestra, por lo que encargué los niños a los suegros y nos fuimos mi marido y yo.</p>
<p>En la cena de recepción, para mi sorpresa no había muchas esposas, y las pocas que había parecía señoras demasiado almidonadas como establecer algún tipo de plática con ellas. En eso estábamos cuando mi marido me presentó a uno de los principales accionistas de la multinacional y además su mentor, Piero, un solterón italiano muy guapo de 45 años, que era gran amigo de mi esposo.</p>
<p>En el transcurso de la fiesta, Piero le dijo a mi esposo que quería que él y 2 ingenieros más fueran a conocer los avances de la nueva planta ubicada a 60 Km. de donde nos encontráramos. Los llevaría el chofer de Piero al día siguiente. Durante la agradable velada Piero no perdía la oportunidad de mirar con detalle y cierto descaro mis atributos femeninos, eso si cuidando que lo viera mi marido. Me coqueteaba discretamente y me decía muchos piropos agradables, cosa que me empezó a poner cachonda. Como a las 2 de la mañana decidí retirarme con mi esposo el cual estaba ya algo tomado. Nos fuimos a la habitación y yo caliente deseaba tener al menos una breve sección sexual, pero nada el muy cabrón se quedó dormido.</p>
<p>A la mañana siguiente llamaron a las 7 de la mañana que ya lo estaban esperando para irse, con más sueño que conciencia, se levantó, se vistió y se fue diciéndome que regresaría en la noche o el domingo en la mañana. Yo me quedé como muchas otras veces mordiéndome las ganas sentir mi cuerpo explotar de placer, parecía que seria otro día frustración.</p>
<p>Como una hora después llamaron a mi puerta, con la bata a medio cerrar fui a abrir pensando que sería el desayuno, pero cual fue mi sorpresa que era Piero con el carrito del desayuno. Por amabilidad lo invité a pasar diciéndole que era una sorpresa, a lo cual me dijo que “sorprendidos son los dichosos ojos que la ven”, siempre tan caballero Piero. Comenzamos a desayunar y yo la verdad un poco nerviosa porque tenía muchos deseos de tener una relación intima, ahí estaba un hombre guapo el cual además me gustaba, pero me sentía un poco culpable, en fin.</p>
<p>Desayunamos, el tiempo pasó volando charlando con él de diferentes cosas, la familia, los hijos, mi marido y poco a poco el tema se fue haciendo más íntimo. El comprendía mis puntos de vista y parecía casi adivinar lo difícil de mi situación como mujer. Con el paso de los minutos la plática fue derivando en temas más calientes, las relaciones sexuales, la frecuencia de las mismas, la calidad, etc., y él acercándose.</p>
<p>Yo ya muy caliente me dejé llevar cuando inesperadamente me besó en los labios y empezó a acariciar mis brazos, mis piernas, mis senos… cada vez más audaz, hasta que llegó al centro de la pasión, donde primero por encima, pero luego más profundamente, me empezó a poner en las nubes deseando que siguiera y no se detuviera.</p>
<p>Instintivamente busqué con mi mano su miembro bajando la cremallera para encontrarme con un hermoso pene blanco, el cual empecé a manejar con mis manos, me acerqué a su verga y le di un beso, hervía de caliente que estaba, sus venas parecían estallar, lo llevé a mi boca y comencé a mamarla, Piero me tomó la cabeza y la apretó contra sus huevos, sentía en mi garganta el palpitar de esa joya que pronto calmaría mi hambre de sexo…</p>
<p>Ya en estas condiciones no podía resistir mucho más y deseaba imperiosamente que me penetrara, yo tenía cerca de tres meses de no tener relaciones y ardía de deseo, ganas, calentura, placer contenido. Su verga estaba deliciosa y se lo dije…</p>
<p>Me levantó en vuelo en sus brazos y me llevó a la cama en la cual hacía unas horas estuviera durmiendo mi marido conmigo. Me depositó ahí desnudándome lentamente para luego penetrarme con ese magnifico pene. Disfruté cada centímetro que me entraba hasta que llegó al fondo donde se quedó unos segundos, luego empezó el clásico bombeo el cual rápidamente me empezó a poner muy excitada, ya que era la primera vez que le era infiel a mi marido, pero en verdad no me estaba costando mucho sobrellevar esta culpa, es más, me excitaba más pensar en eso.</p>
<p>Así estuvimos un rato, primero él arriba luego yo, luego de perrito, hasta que no aguantó más y se vino dentro de mí.</p>
<p>Estábamos recuperando el aliento cuando sonó el teléfono. Era mi marido que me llamaba para decirme que no llegaría hasta el otro día porque habían decidido hacer algunas reparaciones, yo le contestaba casi absorta ya que Piero había empezado a besar mi clítoris y me estaba excitando mucho de nuevo, además de estrujar mis senos con sus manos, ¡que delicia!</p>
<p>Apuré la conversación con marido, casi a tiempo para tener otro delicioso orgasmo que me había provocado por el jugueteo con mi clítoris.</p>
<p>Después de esta faena quedamos de salir a pasear en caballo por la tarde a los prados de la finca. Y al terminar, casi ya anocheciendo fuimos a su apartamento donde tuvimos otra increíble sección de sexo salvaje y sin compromiso, pero eso se los contaré en otra historia.<br />
Si les gustó mi relato, aguardo vuestros comentarios.</p>
<p>Autora: Rosa</p>
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		<title>Dos despedidas y un remordimiento</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Aug 2009 01:25:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Achorro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Orgias]]></category>

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		<description><![CDATA[Era nuestra primera despedida de soltero. Habíamos estado toda la noche en el típico restaurante con striptease, y luego nos habíamos ido a la discoteca de siempre a emborracharnos a la salud del próximo casamiento. Lo que no nos imaginábamos era lo que sucedería después: A eso de las 4 de la madrugada nos fuimos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class='alignleft' src='http://farm1.static.flickr.com/91/240158296_44df431c70_m.jpg' alt='' />Era nuestra primera despedida de soltero. Habíamos estado toda la noche en el típico restaurante con striptease, y luego nos habíamos ido a la discoteca de siempre a emborracharnos a la salud del próximo casamiento.</p>
<p>Lo que no nos imaginábamos era lo que sucedería después: A eso de las 4 de la madrugada nos fuimos los últimos de la fiesta a acompañar a Juan, el novio a su piso, el motivo de nuestra celebración era su próxima boda y el motivo de la boda no era otro que el inesperado embarazo de su chica… bueno el caso es que Juan iba a casarse en una semana y nosotros le organizamos la jornada que parecía estar acabando. Por su parte Luz la futura esposa también estaba de despedida con sus amigas, la mayoría salían con nosotros, así que esa noche estábamos todos desparejados…<span id="more-899"></span></p>
<p>Al llegar a su piso volvimos a recurrir al alcohol y en menos de una hora estábamos todos tirados por el suelo con una tormenta enorme en nuestras cabezas. Luis, el mayor de todos propuso entonces alquilar en un video club cercano unas películas porno para verlas en el salón, pero Juan medio en coma dijo que no era posible que teníamos que marcharnos todos, que había quedado con Luz en que el piso estaría desocupado a las 6 para que ella volviera a dormir. Todos empezamos a quejarnos, pero empezamos a levantarnos para irnos cuando Luis propuso una solución, llamaría a Luz por teléfono y le diría que se quedase a dormir en su piso donde Juan podría encontrarse con ella. A Juan le pareció bien y el propio Luis se ofreció para llevarle en el coche. Los demás nos quedamos en el piso entre bebidas y revistas porno que Juan tenía en casa y al poco rato llegó Luis que ya había llevado a Juan a su piso y traía más whisky y las películas del videoclub.</p>
<p>Ya sólo quedábamos 4 y lo cierto es que nuestro estado era lamentable. Solo con slips totalmente bebidos y viendo películas porno en el video. Incluso José, que era el que estaba en peor estado, empezó a tocarse la polla delante de todos que empezamos a reírnos al ver que no conseguía ponerla en marcha debido al colocón que tenía.</p>
<p>Así estábamos cuando llamaron al timbre, Luis se levantó de un salto y salió como una bala hacia la puerta. Al instante entró en el salón con… Luz. Ella se quedó un poco cortada, pero enseguida esbozó una sonrisa cuando vio el cuadro que ofrecíamos. David y yo estábamos en slips en el sofá viendo la tele, con un enorme bulto que no acertábamos a ocultar, José estaba dormido con la polla fuera en medio de la alfombra, en la tele una rubia se comía a dos fornidos tipos mientras otra rubia la comía a ella… por su parte Luis estaba también en slips con una gran erección que no se preocupó en ocultar.</p>
<p>Ana miró a este buscando una explicación y preguntó por Juan, la respuesta de Luis no me pareció nada convincente y creo que a ella tampoco, dijo que había un malentendido y que Juan estaba en su piso donde debía reunirse con ella, pero su pícara sonrisa delataba que el muy cabrón no había hecho esa llamada y que probablemente había dejado a Juan en su piso durmiendo la borrachera. Ana nos invitó entonces a que nos marcháramos aunque Luis la invitó a sentarse a tomar algo, ella estaba también muy bebida y rechazó la oferta, retirándose al dormitorio donde al poco rato empezamos a oír sonar la ducha. Yo me levanté pensando que todo había acabado ahí, pero Luis me paró y cogiendo una botella de whisky me dijo que no me moviera de allí que nos quedásemos donde estábamos.</p>
<p>El muy cabrón se levantó y se metió en el dormitorio de ella sin pedir permiso. No podía creerlo, Luz iba a casarse en una semana y Luis no mostraba ningún respeto a la mujer de un amigo… pero mi sorpresa fue mayor cuando empezaron a pasar los minutos y Luis no salía, así hasta media hora, cuando de pronto se abrió la puerta… Luis salió envuelto en una toalla y me hizo una señal para que me acercase, me levanté extrañado y al oído me dijo: Vamos entra tú, está a tope… y no enciendas la luz…</p>
<p>-¿Qué? ¿Qué me estás contando? &#8211; joder, no seas estúpido… o le digo a David que pase él, te he dicho que está en la cama como una moto y que no enciendas la luz, que crea que soy yo. &#8211; ¿Entendido? ¡No me lo podía creer! Se había tirado a Ana y me decía que entrase yo ahora a hacer lo mismo… lo cierto es que dudé un momento, pero… fue un momento muy breve la verdad… al cerrar la puerta tras de mí no veía nada, y enseguida tropecé con la cama… entonces ella susurró:</p>
<p>- Venga Luis… acabemos esto de una vez…</p>
<p>En silencio me arrodillé sobre la cama y mi mano rozó una de sus piernas… ella se incorporó y me cogió del cuello tumbándome y haciéndome sentir entonces todo su cuerpo desnudo a mi alcance… me coloqué como pude y empecé a besarle desde el cuello, bajando por sus pechos hasta llegar a su coño, que desprendía un excitante olor a sexo, ella se estremecía y no paraba de susurrar el nombre de Luis… yo me estaba volviendo loco y mientras no dejaba de acariciarla con mi boca me bajé el slip y me incorporé para poder darle lo que tanto pedía. En cuanto me puse entre sus piernas, ella me agarró de la cintura y me abrazó con las piernas… era la chica más caliente con la que había estado… no dejó de gemir y comerme la boca en todo el rato que estuvimos en esa postura, luego giró sobre si misma y me colocó detrás de ella, y así acabamos ese inesperado polvo…</p>
<p>Yo estaba en la gloria aunque preocupado por como salir de la habitación sin encender la luz cuando esta se encendió de pronto. En la puerta estaba Luis apoyado aún con la toalla y una enorme sonrisa se dibujaba en su rostro, me giré a ver la reacción de Luz que no fue otra que guiñarme un ojo mientras se iba a la ducha con la botella de whisky en la mano… Fue una experiencia inolvidable… Luis y yo volvimos al salón donde la cosa seguía igual y al poco rato salió ella con un camisón y descalza, la complicidad entre nosotros se hizo entonces evidente y pasamos un buen rato riendo con los demás…</p>
<p>Ninguno de los tres comentamos lo ocurrido, y yo pensé que la fantasía de esa noche había concluido hasta que Luz comenta lo ridículos que somos los tíos cuando estamos borrachos mientras señala a José que continuaba tumbado en el sofá con el slip bajado y su arrugada polla en la mano, eso si… completamente dormido… Todos empezamos a reír y Luis dijo que a ese no se la levantaba hoy ni una grúa… Eso provocó un silencio en la sala y todos miramos a la chica…</p>
<p>- ¿Qué? ¿Qué estáis mirando?  -¿Vamos a que no eres capaz de ponérsela dura?… continuó Luis… -Venga ya no te pases… dijo ella notablemente enfadada… ya está bien por hoy, todos a casa… dejadme sola… -Vamos. No seas así, disculpa… pensaba que podía ser divertido… tu última noche de soltera… pero da igual, además no habrías sido capaz… Esto hizo cambiar su rostro…  -está bien, tendréis un show, pero luego os vais enseguida…</p>
<p>La muy zorra se incorporó y de rodillas se acercó al sofá donde el pobre José no sabía lo que le esperaba… sin pensarlo se arrodilló frente a él y le bajó del todo el slip para abrirle las piernas y situarse entre ellas. Entonces giró su cabeza hacia nosotros y nos enseñó su pícara sonrisa, Luis, David y yo nos acercamos hacia ellos y yo no pude dejar de pensar en lo excitante que era la situación, Luz estaba para comérsela de rodillas con un camisón que le dejaba casi todo el culo al aire y con unas finas braguitas de encaje que marcaban el precioso bizcocho que yo antes había probado…</p>
<p>La tía empezó a meterse la picha de José en la boca y a chuparla como si fuera un helado… todos estábamos entonces muy borrachos, pero aún así empezamos a sentir la excitación de l momento… Ella continuaba con lo suyo, pero ahora estaba gimiendo de forma exagerada, yo me tocaba la polla encima del slip y David hacía lo mismo, pero ya la tenía fuera, el más inteligente fue Luis que empezó a sobar el culo de Luz subiéndole lentamente el camisón… ella no protestaba y aunque parecía increíble estaba logrando empalmar al afortunado José que sin embargo aún no despertaba.</p>
<p>Era una gozada ver a esa chica devorando así la polla de José y yo estaba casi a punto de correrme otra vez, miré hacia Luis y mi sorpresa fue enorme al ver como estaba ya sin miramientos bajando las bragas de Luz. Esta se giraba para ayudar e incluso se quitó el camisón quedando totalmente desnuda, todo fue un sueño a partir de entonces…</p>
<p>Nuestra amiga continuaba con la polla de José en la boca, Luis empezó a comerle el coño situándose detrás de ella y David la agarró por el pelo para meterle la polla en la boca, esta no se resistió y no sólo empezó a comérsela sino que me buscó con su mano y me acercó girándose para meterse mi polla en la boca dirigiéndome una sonrisa, así estuvo hasta que Luis me cogió del hombro y me dirigió hacia él, el muy cerdo estaba metiéndole la polla mientras con un dedo le masajeaba el culo lleno de saliva y de sus propios jugos, ella continuaba en la tarea de chupársela alternativamente a José y a David, mientras Luis se aparta y me dirige una señal para que tomase su lugar, aunque me señala directamente a su pequeño orificio y me anima a probar…</p>
<p>Evidentemente esa fue la mejor idea de la noche al momento me encontraba enculando a mi amiga, mientras esta se comía la polla de dos de los amigos de su novio, fue todo un espectáculo, y para colmo Luis se colocó como pudo sentado en el suelo bajo ella con la intención de ocupar su único espacio libre, tarea esta que emprendió enseguida en cuanto todos nos coordinamos un momento… la chica ya no hacía más que gemir como una loca, y olvidó a los otros dos. David empezó entonces a meneársela con fuerza con la clara intención de acabar, enseguida se corrió sobre su cara de forma copiosa dejándole el pelo pegado a la mejilla, yo no pude aguantar más y acabé también en ese instante, aunque no salí de su interior hasta que no desapareció la erección, sin embargo Luis y ella seguían moviéndose como condenados en esa misma posición, Luz aunque ocupada recordó su tarea inicial y volvió a prestar atención a José, metiéndose hasta el fondo su polla en la boca y moviendo la cabeza al ritmo de la follada de Luis…</p>
<p>Esta tía es un espectáculo, vaya suerte tiene el capullo de su futuro marido. David y yo volvimos entonces a acercarnos al grupo y empezamos a masturbarnos mientras le metíamos mano en el culo y las tetas, así estuvimos los 5 un buen rato hasta que todos explotamos en unos tremendos gemidos, Luis dentro de ella y David y yo sobre su espalda…</p>
<p>La chica se apartó y se sentó frente a nosotros en el sillón para descansar un rato, su respiración era rápida se la veía auténticamente preciosa con sus piernas abiertas y llena de semen por todas partes, nosotros estábamos tumbados en el sofá junto con José que continuaba dormido, al poco Luis dijo que había sido fantástico, pero que por desgracia ella había perdido la apuesta ya que José no consiguió acabar. La diosa que estaba ante nosotros esbozó una leve sonrisa y negó con la cabeza mientras abría lentamente los labios dejando escapar abundantes chorros de semen que resbalaban por su barbilla hasta caer a su pecho donde lo recogía con los dedos y lo volvía a meter en la boca… Todos aplaudimos y reímos a carcajadas mientras no sospechábamos lo que había pasado en la despedida de las chicas…</p>
<p>A la mañana siguiente Juan, el futuro marido de la chica que tres de sus mejores amigos nos habíamos tirado en su despedida de soltera nos llamó a Luis y a mí por teléfono para quedar, se le notaba muy excitado y nos dijo que era urgente, que tenía que contarnos algo relacionado con la noche anterior. Cuando le vimos no paraba de comerse las uñas y se le notaba visiblemente preocupado. Nos llevó a un lugar discreto de la cafetería y de pronto soltó que algo muy grave había ocurrido la noche anterior y que tenía dudas en casarse. A mí se me cayó el mundo encima y Luis no dejaba de pisarme por debajo de la mesa… Al final nos confesó que la noche anterior al llegar a su piso, había sido infiel a su prometida… De inmediato le pedimos más explicaciones y empezó a relatarnos lo ocurrido:</p>
<p>- Anoche cuando me dejaste en el taxi para ir a casa no estaba tan mareado como parecía de hecho casi llegando me sentí mejor y decidí ir andando para refrescarme. Al llegar a mi piso vi las luces encendidas y pensé que era Luz que estaba esperándome… pero resulta que no era así, ella había ido a dormir a casa de su madre por lo visto y había dejado allí a cuatro de sus compañeras de trabajo que estaban con ella en la despedida. Cuando entré estaban ya en pijama y en el salón se notaba que había corrido el alcohol y algún que otro pastel con forma erótica, incluso tenían un enorme vibrador sobre la mesa con un lazo de regalo. El hecho es que en uno de los cuartos estaban Ana y Vero al parecer dormidas y al llegar salió a recibirme Cristina y Raquel que por cierto tenía una borrachera enorme, estaban las dos sólo con una camisa, y con braguitas que en el caso de Cristi era un increíble tanga rojo…</p>
<p>Como comprenderéis me puse muy contento al ver la situación y propuse seguir bebiendo, así estuvimos los tres un buen rato en el salón hablando de mi futura boda y otras tonterías hasta que Raquel empezó a mirarme de forma extraña, poco a poco iba acercándose a Cristi y en un momento dado le dijo algo al oído, entonces ambas se levantaron y dijeron que iban a acostarse que era muy tarde, yo contesté que dormiría en el sofá del salón a lo que ellas simultáneamente dijeron que de eso nada, tú te vienes a la cama con nosotras… de hecho es tu despedida de soltero ¿no? No podía creerlo, seguro que se estaban riendo de mí, y en cuanto me levantase cerrarían la puerta y no pararían de reírse en toda la noche… así que dije que no, que gracias, pero que no me interesaba, Cristina se mostró algo enfadada aunque Raquel no paraba de sonreír mientras se mordía el labio inferior ya sabéis como…</p>
<p>El caso es que Cristi se dirigió a la puerta del dormitorio y Raquel la detuvo justo en el marco de la puerta mirándome fijamente en todo momento, entonces y sin dejar de mirarme acercó su mano a Cristi y levantó la camisa permitiendo que su increíble culo me mostrase el tanga rojo que antes intuía bajo la camisa, la tía guarra me puso a cien y para colmo se puso a bajar la mano por la espalda hasta llegar al mismísimo culo de su amiga quien giró la cabeza para dejar en el salón una última mirada antes de entrar a su habitación dejando la puerta entreabierta…</p>
<p>Como podréis comprender eso fue demasiado, soy… era un tío fiel hasta entonces, pero no de piedra… estuve un rato dudando, pero al final me asomé a la puerta sin hacer ruido, no veía nada, ni tampoco escuchaba ruido alguno, así que me atreví a meter un poco la cabeza cuando de pronto las dos saltaron sobre mí y agarrándome de los brazos y el cuello me arrojaron sobre la cama, ellas se tumbaron sobre mí, una a horcajadas y la otra bocabajo sobre mi pecho… no dejaban de reír y la voz de Raquel me dijo al oído: -si no te mueves no olvidarás nunca esta noche, si nos tocas sin que te lo digamos se acabara todo y mañana le diremos a tu novia que llegaste e intentaste pasarte con nosotras…</p>
<p>Evidentemente, accedí… en definitiva era mi última juerga de soltero. Lo que sucedió a continuación fue el sueño de cualquier ser humano, os lo aseguro. Aunque por sugerencia de Cristi me privaron del sentido de la vista. Y no hizo falta ninguna venda en los ojos, ni nada parecido, simplemente cerraron las ventanas y cortinas y no se veía nada en absoluto. Bueno al poco rato la vista empezó a acostumbrarse a la oscuridad y distinguía la silueta de mis acompañantes que como podéis imaginar empezaron a desnudarse. Era evidente que Raquel tenía la voz cantante, daba órdenes a Cristi y a mí con total autoridad. ¡Vamos desnúdate cielo! Y no se te ocurra tocarnos hasta que te lo diga. — Ellas también se estaban desnudando. No me lo podía creer. Aunque estuve un rato sin oír nada no tardé en quedarme desnudo tumbado sobre la cama, esperando… de pronto noté que se acercaban a la cama y algún susurro entre ellas… alguna me pasó un trapo sobre la cara… sin duda era la ropa íntima de alguna de mis compañeras…</p>
<p>Entonces noté otra prenda esta vez acariciándome la polla que por aquel entonces estaba como la torre Eiffel… como es lógico olvidé mi promesa y alargué una mano con la intención de pillar algo… la voz de Raquel me advirtió que las reglas iban en serio y que sería mi última oportunidad, aún así me llevé un castigo… se apartaron de mí y sobre la misma cama estuvieron un buen rato sin llegar a tocarme… pero… ¿os imagináis que hacían mientras tanto? Pues si amigos… empecé a oír suaves besos, que dieron paso a sonoros lengüetazos, escuché como sus respiraciones se iban acelerando y se convertían en leves jadeos… escuché como ya no estaban quietas y los movimientos de sus cuerpos llegaban a mí a través del colchón… y un indescriptible olor a hembra, a sexo invadió la habitación… se lo estaban pasando en grande y me tenían a mí de mero observador sin posibilidad de intervenir y con el riesgo de que me echaran si lo hacía… eso es una tortura… deliciosa, pero tortura…</p>
<p>Así estuvieron más de media hora, os lo juro… y sobre todo se escuchaba lo que creí adivinar como los jadeos de Cristi, sin duda Raquel era la voz cantante también en esto… cuando se calmaron un poco volví a escuchar susurros y sonrisas… y una, dos, tres, cuatro manos me tocaron por primera vez, me tumbaron hacia arriba y empezaron a acordarse de mí… sentí… como un cuerpo desnudo se tumbaba a mi derecha y a mi izquierda la otra chica también se colocaba, pero por la maniobra que realizó lo hizo con la cabeza hacia mis pies, poco a poco fueron uniéndose sobre mi cuerpo que a duras penas soportaba el peso… aunque evidentemente no iba a quejarme… las dos tías se colocaron haciendo un 69 entre ellas sobre mi cuerpo desnudo… y empezaron a retorcerse, a restregarse sobre mií… con mi boca rozaba un muslo, una mejilla, un pecho y más abajo un inquieto cuerpo me aplastaba la polla sobre mi abdomen y una maraña de pelo me acariciaba las piernas…</p>
<p>En ese instante quise parar el tiempo… y quedarme así para siempre… menos mal que no lo hice… Raquel dijo a mi oído… ¡vamos nene… sólo con las manos… adelante…! Era increíble… empecé a recorrer una espalda hasta llegar al culo, con la otra mano investigué entre un par de piernas pasando por entre un buen par de tetas (o eran 3), en cuanto localicé un coño… creo que el de Cristi… aunque da igual, noté que estaba siendo atendido por otra mano… no se de quien, así os podéis imaginar, empezaron a oírse de nuevo los gemidos, metí la mano en todo lo que encontré, bocas, pelo, coños… cuando pude colocarme en otra postura me hice dueño de la situación… las coloqué a ambas enfrentadas una sobre la otra y me dediqué a las zonas húmedas, las estuve follando con mis manos, dedos, un buen rato hasta que de nuevo Raquel me dijo que parase y volviese a la posición anterior…</p>
<p>Por supuesto accedí y entonces una de ellas se colocó sobre mi cara tumbándose hacia delante y dejándome su chorreante intimidad a mi alcance, la otra se colocó entre mis piernas y por fin… empezó a comerme suave, pero concienzudamente… yo para no ser menos me dediqué a lo que tenía más a mano… bueno más a boca y así estuvimos un buen rato… la chica que yo me estaba comiendo no me tocó ni una sola vez y por supuesto no llegó a chupármela… sin embargo la otra lo hacía por las dos…</p>
<p>Era una pasada y cuando estaba a punto de acabar se separaba y empezaba a acariciarme los huevos y el interior de los muslos… me tenía a punto y a 100 pulsaciones y los gemidos de la que tenía encima ya se oían por todo el piso, entonces dijo algo y reconocí a Cristi. Efectivamente fue una noche inolvidable…</p>
<p>No podíamos creerlo, el afortunado novio había tenido una noche movidita y tenía remordimientos… mientras nosotros nos habíamos follado a su prometida durante toda la noche… su relato nos evitó tener que confesarle lo ocurrido… cosas que tiene la vida…</p>
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		<title>Gracias a los ladrones</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Aug 2009 01:24:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Achorro</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nunca pensé que relataría lo que a continuación haré. Primero debo decirles que preservaré el anonimato por cuanto sé que algunas de mis amistades frecuentan esta página. Comenzaré diciéndoles que tengo en la actualidad 32 años, soy morocha, alta, de cabello negro en melena y un cuerpo que, según mis amistades, es bastante apetecible, sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class='alignleft' src='http://farm2.static.flickr.com/1102/525163045_94cd63ca4a_m.jpg' alt='' />Nunca pensé que relataría lo que a continuación haré. Primero debo decirles que preservaré el anonimato por cuanto sé que algunas de mis amistades frecuentan esta página. Comenzaré diciéndoles que tengo en la actualidad 32 años, soy morocha, alta, de cabello negro en melena y un cuerpo que, según mis amistades, es bastante apetecible, sobre todo mis senos que sin ser demasiado grandes tienen lo suyo. Mi nombre, María Eugenia, no es real pero si la historia que paso a relatarles.</p>
<p>Hace unos seis años, cuando todavía no me había casado y vivía con mis padres, mi madre tuvo que viajar por razones de negocios por un par de días. Yo siempre fui una chica independiente y salía y volvía a casa cuando me parecía. No fue distinto esa vez y le dije a mi padre (48 en ese entonces) que me iba al cine y después a cenar con unas amigas a lo que solo respondió “cuídate nena”, Déjenme decirle que vivíamos en un barrio que si no era de lo mejor era bastante de media clase alta. Yo regresé alrededor de las dos de la mañana y cuando me acercaba a mi casa noté que había movimiento inusual dentro de la misma, extrañada abrí la puerta y escuché unos ruidos provenientes del dormitorio de mis padres, me acerqué al mismo sigilosamente pensando que mi madre había vuelto de improviso y estarían haciendo “sus cosas”, justo antes de entrar sentí una voz ronca a mi espalda que a viva voz dijo:<span id="more-897"></span><br />
- ¿Quien es esta potra? (yo estaba vestida con una blusa escotada que dejaba ver casi hasta el nacimiento de mis areolas y una minifalda que realzaba mis largas piernas) me volví y vi a un tipo desconocido y con su cara dibujando una sonrisa entre lasciva y amenazante, desde dentro del dormitorio escuché la voz de mi padre que gritó ¡Es mi hija! y suplicando agregó: “Por favor no le hagan nada, llévense todo el dinero que encuentren, pero por favor no la toquen”</p>
<p>-¿Tu hija? &#8211; preguntó otra voz desde adentro- y dirigiéndose a su compinche le dijo: &#8211; Hazla pasar, loco. Acto seguido, el que había hablado primero me dio un tremendo empujón y fui a caer al suelo muy cerca de un sillón que mis padres suelen usar para mirar la TV. y ahí estaba mi padre sollozando de rabia atado al mismo y sin poder defenderme, se le veía en su rostro la desesperación y la impotencia de no poder hacer nada en mi favor. El segundo ladrón (lo eran y habían entrado a robar, por supuesto), dijo:</p>
<p>-Así que no quieres que nos cojamos a tu “nena”, jajajaja, bueno, ¿que serías capaz de hacer para que nosotros no la pasemos por las armas? &#8211; Lo que ustedes quieran &#8211; contestó papá. -¿Seguro? volvió a preguntar el mismo tipo, -Si, reiteró mi papá.</p>
<p>A todo esto el primer tipo me había levantado y me había tirado sobre la cama sin ningún miramiento y caí toda desmadejada y creo que uno o dos botones de mi blusa se libraron dejando a la vista mis pechos y mis piernas descuidadamente abiertas dejando ver parte de mi tanga, Yo estaba aterrada porque sabía que los dos hijos de P. iban a abusar de mí delante de mi padre y él nada podría hacer, solo recibir más golpes de los que ya le habían propinado haciéndole sangrar por boca y nariz y parte de una ceja sangrando.</p>
<p>En un momento los dos rufianes comenzaron a secretear entre ellos, aparentemente ideando lo que harían para divertirse conmigo. El segundo tipo se dirigió a mi padre y le dijo, -Bueno, si juras que vas a cumplir todo al pie de la letra lo que te indiquemos, te prometemos que no le tocaremos un solo pelo a tu “nena”. Inmediatamente mi padre dijo &#8211; ¡Si!, lo juro. -Muy bien dijeron al unísono los dos ladrones procediendo a desatarlo y ordenándole que se lavara la cara…</p>
<p>Cuando mi padre volvió del baño habiendo cumplido con la primera orden, preguntó, -Bueno, ¿que quieren que haga? El que parecía que mandaba entre los dos le dijo: -Anda y sácale la blusa a tu “hijita” Mi padre esbozo un; -¿Están locos? y recibió una tremenda trompada en la espalda haciéndolo casi caer, Yo, que me había sentado al borde la cama, le dije, &#8211; Papi, hacé lo que te dicen o ¡te van a matar! yo repliqué, &#8211; Si no lo haces vos lo hacen ellos y será peor para mi (ya llorando desesperada). Mi padre me miró pidiéndome perdón silenciosamente, se acercó a mí y estiró sus manos temblorosas y comenzó a desprender los botones de mi blusa mirando hacia el costado. El otro ladrón le dijo que si no miraba lo que estaba haciendo me cogían sin más, yo le tomé la cara a mi papi con mis dos manos y lo obligué a que me mirara.</p>
<p>Cuando me sacó la blusa los otros dijeron &#8211; Ahora le sacas el brassier- mi padre me miró a los ojos y yo le dije con mi mirada que lo haga. Mi padre les dijo: -Bueno, ya está, ¿están satisfechos? Noooo, dijeron al mismo tiempo, ahora queremos que le saques la falda y sus calzones. La cara de mi papá reflejaba toda la furia contenida que parecía que iba a explotar en cualquier momento, yo me asusté de lo que podría pasarle a mi padre si se rebelaba y me puse de pie y me terminé desnudando por mi misma. Mi padre no podía creer lo que veía (estaba viendo que su “nena” era toda una mujer). Yo volví a sentarme en la cama cubriendo mis senos con mis brazos sintiéndome avergonzada y fue en ese momento que le dijeron a mi padre, &#8211; Bueno, ahora desnúdate vos también…</p>
<p>El se quedó petrificado al oír esas palabras y no atinó a nada, los ladrones se le acercaron y lo desnudaron en un santiamén (estaba de espalda a mi) y le sujetaron las manos por detrás y lo hicieron girar hasta darme el frente. Nunca había visto a mi padre desnudo, jamás podría imaginar que tuviera un pene del tamaño que se le veía aun en total flaccidez. En ese momento los hijos de puta le dijeron: -Si ahora no te coges a tu “hijita”, lo haremos nosotros porque faltarías a tu promesa.</p>
<p>Yo estaba saliendo del estupor que me causaba toda esa visión y en mi mente se dibujaba el horror que sentiría si esos dos tipos llegaban a tocarme por lo que tomando una decisión extrema me incorporé de la cama acercándome a mi padre que estaba de pie y lo abracé aplastando mis senos en su pecho susurrándole al oído:- Pa, o lo hacemos o me tendrán que matar porque no me dejaré tocar por esos hijos de perra… y uniendo la acción a la palabra bajé una de mis manos y le empecé a acariciar su pene. Por mi mente pasaban imágenes alocadamente las cuales no llegaba a definir pero al mismo tiempo pensaba si realmente mi padre lograría poseerme, en esos pensamientos discurría cuando me di cuenta que su pene empezaba a reaccionar a mis caricias, instintivamente abrí un poco mis piernas y llevé su pene a mi vagina notando con cierta vergüenza que la misma se me estaba humedeciendo. Papá me dijo al oído…</p>
<p>-¿Estás segura que esto no nos hará vivir mal el resto de nuestras vidas? &#8211; y yo le contesté, &#8211; Peor será que me toquen ellos y tomándole su mano con mi mano libre lo fui llevando hacia el lecho que compartían mis padres…</p>
<p>Mi padre delicadamente me apoyó su tremendo pene en mi vagina, lentamente, deseando no lastimarme, la enterró en mi vagina, sentí un estremecimiento, era mi padre, pero que bien me sentía, sus movimientos me hacían gozar plenamente, una nube me cegaba de placer…Noté desde lo más profundo de mi ser que llegaba mi orgasmo, le susurré al oído, -Me voy a correr papi, él deliciosamente me besó los pechos, me mordió los pezones y allí le bañé su miembro con todos mis jugos, estaba llegando al cielo…</p>
<p>Así ensartada por la verga de mi padre nos dimos vuelta, él estaba muy ardiente, se le notaba en como se movía buscando mi placer, no dejaba de besar mis pechos, sus manos me acariciaban el clítoris junto con su pene, creí que iba a enloquecer, lo besé en la boca, su lengua se trenzó con la mía,  le agradecí entre sollozos de felicidad y cuando me estaba regalando mi segundo orgasmo me dijo &#8211; perdón hija &#8211; y acto seguido descargó en mis entrañas su espesa savia que junto con la mía se mezclaron en apoteótico encuentro.</p>
<p>Lo que pasó después es meramente anecdótico, solo me resta agregar que hoy, después de seis años de aquel suceso, quiero agradecerles a esos benditos ladrones toda la felicidad que siguió dándome mi querido padre, aun después de casada y hasta la actualidad siguen nuestros encuentros plenos de placer, ambos nos deseamos, ambos compartimos momentos de un placer que es “morbosamente” muy diferente. Besos,</p>
<p>Autor: María Eugenia</p>
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		<title>Encuentro sexual en la cocina</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Aug 2009 01:23:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Achorro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Orgias]]></category>
		<category><![CDATA[putas]]></category>
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		<description><![CDATA[Teresa, una espléndida mujer de treinta años, hermosa y alta, había ido a comer a casa de sus amigos Carlos y Carmen. Su marido estaba esa semana fuera y por eso aceptó la invitación. A la comida les acompañó un amigo de Carlos, Ricardo, de sus tiempos del colegio, que ahora era vendedor de automóviles, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Teresa, una espléndida mujer de treinta años, hermosa y alta, había ido a comer a casa de sus amigos Carlos y Carmen. Su marido estaba esa semana fuera y por eso aceptó la invitación. A la comida les acompañó un amigo de Carlos, Ricardo, de sus tiempos del colegio, que ahora era vendedor de automóviles, de unos cuarenta años, bastante fornido y agraciado de cara.</p>
<p>Desde que Teresa llegó la llenó de halagos. “Vaya amiga tenéis, Carlos. Eres una tía muy guapa. Un auténtico regalo para los ojos, con tu altura y tus curvas”, le dijo repasándola de arriba abajo. Ella se turbó un poco, pero sintió un punto de satisfacción en las palabras que le dedicaba Ricardo. Carlos también la miraba, y ella pensó que estaba recordando el intercambio que habían tenido unas semanas antes en su casa.</p>
<p>No le dio mayor importancia y por eso, cuando al terminar de comer, una comida regada con buenas botellas de vino que se le subieron un poco a la cabeza, sonó el teléfono y Carmen explicó que tenía que irse a casa de sus padres a un asunto familiar, no dudó en ofrecerse a ayudarle en la cocina a fregar y guardar todo.<br />
<span id="more-895"></span><br />
Carmen se fue y Teresa se dirigió a la cocina. Empezó a fregar platos y a los pocos minutos entró Carlos. Se acercó a ella y le dijo en voz baja: “estoy muy caliente, quiero sobarte un poco. Déjame”. Teresa le pidió que se estuviera quieto, pero él se puso detrás de ella y empezó a abrazarla apretando sus tetas. Ella notó humedad en su entrepierna. Entre el vino, las miradas lascivas de los dos hombres, el sentirse una hembra deseada, su excitación creció y creció. Dejó que Carlos le manoseara los pechos y sólo le rogó que no se lo dijera a su amigo. Carlos le contestó que no se preocupara. Le metió una mano por debajo de la falda y llegó hasta sus bragas.</p>
<p>“Estás mojada, te has calentado”, le susurró mientras paseaba la mano por la entrepierna de Teresa. Ella dejó de fregar, se volvió y abrazó a Carlos. Empezaron a besarse en la boca, jugando con sus lenguas. La polla de Carlos aumentó de tamaño con el morreo y la sobada de bragas a la hembra caliente. Le quitó el polo y la dejó en sujetador. Sacó las tetas por encima y empezó a lamerle los pezones. Luego le bajó la falda y la dejó en bragas.</p>
<p>Ella le abrió la bragueta y le metió mano a la polla. “Eres un bandido, te aprovechas de mi falta de fuerzas para negarme”, le comentó. “Vamos al comedor que el pobre Ricardo lleva mucho tiempo sin estar con una mujer”. Ella se negó. “No te preocupes, es muy discreto. Nadie se enterará. Te lo prometo”, le aclaró Carlos. Y la tomó del brazo llevándola hacia el comedor.</p>
<p>Allí su amigo puso cara de sorpresa al ver a Teresa José en ropa interior. “¿Qué pasa aquí, Carlos?”, preguntó. “Que mi amiga nos va a dar una buena ración de sexo”, le explicó. Ella estaba algo avergonzada, pero al pensar en la situación, se dejó llevar por sus apetencias. Se quitó el sujetador, dejó sus tetas al aire y se sentó en bragas en un sillón. Los dos hombres se acercaron a ella y empezaron a meterle mano. Ricardo le chupó los pezones y la besó en la boca. Carlos le apartó las bragas y le metió dedos en la correosa raja. “Podíais dejar que me lavara, olerá mi coño a sudor, flujo y pipi”, le dijo a Carlos mientras le recorría la raja con los dedos. “No hace falta, estás muy buena”, le respondió sacando los dedos y oliéndolos.</p>
<p>“Huelen a hembra, a tía de bandera”. “Ponte el sujetador ahora”, le pidió Ricardo.”Me gusta ver las tetas por encima de él”. Ella se lo puso y al mismo tiempo Carlos le bajó las bragas. “A mi marido ni una palabra”, pidió Teresa. “No te preocupes, ¿verdad Ricardo?”, dijo Carlos. “Ni una palabra, eso seguro”, contestó. La hicieron agacharse entonces y Ricardo, que se había desnudado del todo como también Carlos, dirigió su polla hacia la raja de Teresa.</p>
<p>Desde atrás se la fue introduciendo hasta el fondo iniciando un mete-saca con ritmo. Ella estaba a punto de correrse. Tomó la polla de Carlos y la chupó con ansia. Cuando él la tuvo bien dura propuso ir al dormitorio. Allí se fueron los tres y echaron en la cama a Teresa. Era un espectáculo sexual, una hembra grande y atractiva ofreciendo su sexo y sus pechos a los dos machos excitados.</p>
<p>Carlos se puso debajo y ella lo montó entrando la polla de Carlos en su humedecido coño. Mientras entraba, él le quitó el sostén, le mordió las tetas y le sobó el clítoris. Ella se corrió así por primera vez. Y cuando estaba terminando de correrse notó como Ricardo le lamía el agujero del culo. “Te lo lubrico para dilatarlo y darte por el culo que me apetece mucho”, le dijo.</p>
<p>Ella le llamó guarro, pero se excitó con la experta lamida de su ojete que le daba Ricardo. Cuando Carlos más fuerte la follaba por el coño, la polla de Ricardo se abrió paso por su culo y al momento Teresa tenía sus dos agujeros llenos con los duros miembros de los dos hombres. El de Ricardo era muy grande y le hizo daño al entrar en su ano, pero luego cuando se acompasó con el de Carlos y los dos la bombearon a la vez, le vino otro orgasmo sin poder retrasarlo.</p>
<p>Mientras gemía corriéndose Carlos sacó la polla del coño, se alzó un poco y se la puso en la boca. Se corrió en su garganta sin que ella pudiera evitarlo. “Eres un cerdo, Carlos”, le dijo, sintiendo arcadas, pero sin llegar a más porque sintió una oleada de gusto cuando notó la descarga de la polla de Ricardo en sus entrañas, llenando su culo de semen caliente.</p>
<p>Se corrió ella por tercera vez con esta sensación que le dio el semen en su ano, y al terminar les pidió que la dejaran que se estaba meando. Quisieron ir con ella al aseo, pero no les dejó. Casi no llega y empezó a mear de pie. En ello estaba cuando vio que los dos tíos estaban en la puerta mirando su meada. Sin dejar que se lavara, Ricardo la cogió y la llevó a la cama otra vez. La abrió de piernas y le lamió los labios del coño, el clítoris y le metió la lengua por la raja.</p>
<p>Ella tuvo así su cuarto orgasmo. “No puedo más”, pidió. Pero no le hicieron caso y le dieron por el culo los dos a la vez, metiendo sus pollas juntas. Teresa gimió de dolor, pero cuando las pollas descargaron su semen en el mismo momento dentro de su ano, sintió un placer infinito y alcanzó su quinto orgasmo. Luego los tres quedaron exhaustos en la cama.</p>
<p>Hasta que se hizo la hora de que ella fuera a casa pues sus hijos llegaban del colegio. Ricardo, muy amable, se ofreció a llevarla. Los tres se ducharon, se asearon y prometieron que lo ocurrido nunca lo contarían. Aunque ella iría un par de días con las piernas medio abiertas por el gran dolor que tenía en el ojete del culo.</p>
<p>Al llegar a casa, mientras esperaba a sus hijos, Teresa seguía caliente aunque estaba desfallecida. Y pensando en la orgía vivida, se metió la mano dentro de las bragas, vio lo húmeda que seguía su coño, se sentó abierta de piernas en un sillón y se masturbó hasta correrse como una perra en celo. Más calmada, se levantó, se duchó y se aseó para cenar en familia.</p>
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		<title>El aumento de sueldo</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Aug 2009 01:22:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Achorro</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[La señora Rosa ya se había negado en dos ocasiones a la proposición que le había hecho su jefe de tener un encuentro sexual cuando ella había pedido aumento de sueldo, pero era ya muy difícil aguantar dos años sin ningún movimiento en su salario desde que estaba como secretaria del gerente, sobre todo por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La señora Rosa ya se había negado en dos ocasiones a la proposición que le había hecho su jefe de tener un encuentro sexual cuando ella había pedido aumento de sueldo, pero era ya muy difícil aguantar dos años sin ningún movimiento en su salario desde que estaba como secretaria del gerente, sobre todo por su reciente divorcio y el gasto que implicaba la inminente inscripción de su hija en la universidad.</p>
<p>Por eso había decidido intentar nuevamente solicitarle al licenciado Mendoza un aumento de sueldo. Después de un año la señora esperaba recibir un mejor trato, por lo que aprovechó un momento en el que él estaba desocupado para abordar el tema.</p>
<p>-Licenciado, como usted sabe, la situación está difícil, y quería solicitarle nuevamente que si es posible vea la posibilidad de hacer un ajuste a mi sueldo. El licenciado ni siquiera quitó la mirada de su computadora, en donde hacía algún proyecto.-Si quiere un aumento ya sabe que no hay otra forma más que presentarse si ropa en mi oficina a las seis de la tarde.<span id="more-893"></span></p>
<p>La señora Rosa se sonrojó, visiblemente molesta por la respuesta, y también por la vergüenza que le provocaba la insultante actitud de su jefe. Si no fuera porque necesitaba el trabajo hubiera renunciado en ese mismo momento, de hecho eso había pensado las dos veces anteriores. Lo peor de todo es que aunque había estado buscando empleo en otra empresa solamente recibía propuestas de sueldos menores, con lo que no cubriría los gastos del nivel de vida al que se había aferrado. La señora Rosa todavía insistió:</p>
<p>-¿Y no hay otra manera? -No &#8211; respondió tajante el licenciado.</p>
<p>Un portazo fue lo único que se escuchó cuando salió la señora, cosa que no inmutó al Licenciado, que siguió concentrado en su trabajo. Durante toda la tarde la señora Rosa estuvo pensando en qué estaba fallando, pues no parecía ser posible que su jefe tuviera tal actitud, si ella no daba motivos para un trato tan insolente.</p>
<p>Ella, a pesar de estar en sus cuarenta y tantos, todavía poseía una buena figura, y ella sabía que había varios compañeros de trabajo que se daban cuenta de ello. Incluso algunas veces había llevado vestidos cortos para mostrar sus bien torneadas piernas, y había experimentado el alboroto de los hombres cuando se ponía escotes, que aunque ella no poseía unos senos de tamaño grande, sí mostraban con generosidad el aspecto terso de la piel de su busto, cosa que agradaba a los empleados masculinos de la empresa. De hecho, era normal recibir flores, regalitos y halagos de sus más cercanos colaboradores, así como de proveedores. Sin embargo, ella consideraba que eso no era motivo para que el licenciado la viera de esa manera.</p>
<p>-¿Qué te pasa…? &#8211; le preguntó Sonia, otra de las secretarias de la dirección. -Nuevamente me negó el aumento el muy desgraciado -respondió Rosa. -Ay mi vida, pues ya dile que sí. Te tratará bien. Total, piensa que es un galán. Solo es un rato y en la quincena tendrás tu aumento.</p>
<p>El comentario de Sonia la hizo reflexionar, y se animó a pensar en la posibilidad de aceptar. Todavía estuvo dudando el resto de la semana, pero el viernes tenía que tomar una decisión. El licenciado estaría fuera dos semanas, lo que implicaba 15 días más con carencias. Así, que aunque todavía había algunos empleados, el viernes se animó a entrar a la oficina del licenciado a las seis de la tarde. El hombre seguía absorto en la computadora, como era común.</p>
<p>-Licenciado… -¿Sí? Dígame… -Vengo por lo del aumento… he pensado en aceptar su propuesta.</p>
<p>Al escuchar esto, el licenciado quitó la mirada del monitor y miró a la señora de arriba a abajo.</p>
<p>-Ándele pues… quítese la ropa.</p>
<p>La señora se sintió decepcionada de sí misma por no haber podido encontrar otra forma de conseguir lo que deseaba, y permaneció de pie, dudando todavía si debía hacerlo.</p>
<p>-No lo tome de esa manera &#8211; dijo el licenciado Mendoza mientras se levantaba de su asiento, y rodeaba el escritorio para llegar hasta donde estaba la señora. &#8211; Tómelo como un intercambio de favores: Usted accede a darme un trato digno del gerente, y yo le doy el aumento que usted necesita. Mírese bien, Rosa, usted ha dejado pasar dos años desde que me pidió el aumento. Con el cuerpo que usted tiene ya hubiera podido obtener ese aumento y otras cosas más, y no solamente de mí. Supe que se separó de su esposo. Si usted realmente lo desea puede lograr un patrimonio más importante si no desperdicia estas nalgas de prostituta…</p>
<p>-¡Licenciado! ¡Me falta al respeto! &#8211; interrumpió la señora Rosa. -Discúlpeme -dijo el licenciado, mientras se colocaba detrás de ella y la tomaba de los brazos &#8211; estoy acostumbrado a tratar con mujeres de otra clase. Sé que usted es otra cosa, y lo tomaré en cuenta, se lo prometo. La trataré como toda una dama…</p>
<p>Al volverse la señora Rosa, el licenciado la tomó de las manos ella se animó un poco al notar sinceridad de parte de su jefe en este último comentario.</p>
<p>-Está bien…- dijo la señora, al momento en que empezó a desabotonar su blusa, y una a una fueron cayendo sus prendas, hasta que quedó desnuda ante la mirada satisfecha del licenciado Mendoza, cosa que la hizo sentirse humillada y totalmente indefensa. -Me agrada que no se haya quitado los tacones &#8211; dijo el licenciado &#8211; hacen más bellas sus piernas.</p>
<p>La señora se sintió mejor al recibir ese comentario. Se había acostumbrado a quedarse con los tacones pues a su esposo así le gustaba verla al estar desnuda. El licenciado acarició entonces muy levemente el cuerpo de la señora, apenas tocándolo con las yemas de sus dedos, como dibujando su perfil.</p>
<p>-Empínese por favor &#8211; dijo el licenciado, y ella se sintió traicionada pues tenía presente el comentario de “tratarla como una dama”, sin embargo accedió apoyando sus manos en el escritorio, bajando su torso, con lo que su trasero quedó al aire y con las piernas separadas, quedando exhibido su culo y parte de su vagina.</p>
<p>La señora pensó con temor que el licenciado la iba a penetrar, de hecho escuchó que se bajaba el cierre del pantalón, pero no volteó, simplemente se resignó a esperar su siguiente movimiento. La señora pensó en esos momentos que aquí terminaba la historia de la última secretaria que se había negado a negociar de esta manera un aumento con el Licenciado. Había sido la más decente de todas, pero ya no más. Después de unos instantes, la señora dio un pequeño brinco cuando sintió los dedos del licenciado tocar sus labios vaginales.</p>
<p>-Tranquila, Rosa… todo está bien.</p>
<p>El licenciado separó con sus dedos pulgar y anular los labios vaginales de la señora, e introdujo el dedo medio por el orificio. Una vez con un dedo adentro de la señora, el licenciado comenzó a tomar confianza e introdujo otro dedo, tocando los pliegues más íntimos de ella, mismos que nunca habían sido tocados por otro hombre que su esposo. El licenciado parecía querer conocer todos los rincones de la señora, pues en momentos metía sus dedos hasta el fondo, queriendo tocar el útero, y también acariciaba el clítoris suavemente, cosa que relajó en gran manera a la señora Rosa. El licenciado aprovechó su otra mano para acariciar las nalgas de la señora, blancas y suaves, que aún tenían las marcas de la pantaleta que se había quitado minutos antes.</p>
<p>-Así la quería tener…-dijo el licenciado -se ve hermosa… -Rosa se sintió halagada, comenzó a pensar que dentro de todo el licenciado estaba siendo amable con ella, pensó en la inscripción de Gaby, su hija, y pensó que a pesar de todo no estaba tan mal, tal vez por eso comenzó a sentir húmeda su vagina.</p>
<p>De repente sintió en el exterior de su ano los dedos del licenciado que recorrían el orificio deslizándose gracias a que estaban impregnados de la humedad de su vagina. Doña Rosa sintió cómo se introducía suavemente un dedo por ese orificio nunca mancillado ni siquiera por su marido. Sabiendo que debía mantenerse relajada para no sentir dolor, simplemente dejó que el licenciado explorara esa región de su cuerpo. Pensó en la imagen de decencia que tenían los empleados de ella en la compañía. A partir de hoy todo cambiaría pues ya no sería más una mujer decente. Comenzó a escuchar un sonido extraño, como de algo que se frotara con algo mojado. Volteó un poco hacia atrás y vio la causa del ruido: el licenciado se había sacado el húmedo miembro y estaba masturbándose. Sabía que en pocos instantes él desearía poseerla, y en un último intento por mantener su dignidad, con sus propias manos separó sus nalgas, abriendo su ano para que él la penetrara por ahí, con la esperanza de que el licenciado no tuviera el honor de penetrarla por la vagina.</p>
<p>Ni tardo ni perezoso, el licenciado dirigió su instrumento hacia ese pozo apetitoso y deslizó el glande hacia adentro. La señora Rosa dio un suspiro que fue la despedida de toda su decencia. El licenciado dio otra acometida y su carne se metió hasta el fondo en varios intentos. La señora se sintió comprometida a no defraudar a su jefe. Tenía todavía el temor de no tener el aumento, si es que no agradaba con su atención. Por esta razón, comenzó a mover suavemente y en forma circular su trasero, lo que provocó en el licenciado un placer mayor. Ella por su parte, cerró los ojos, tratando de no razonar lo que estaba haciendo.</p>
<p>-¡Eso es mi amor!… &#8211; le dijo el licenciado, y la señora sonrió levemente, para su propia sorpresa.</p>
<p>¿En qué se estaba convirtiendo? El licenciado estaba ya con el cuerpo pegado a su espalda, y besaba su cuello, lamía nuca y mordía suavemente sus orejas. Pero cierto era que estaba obteniendo placer, ya que el licenciado no se había detenido con las caricias que le proporcionaba con la otra mano, y esos dedos la estaban volviendo loca, pues se introducían ya con total libertad por la vagina de la señora. Uno de ellos en ciertos ratos se concentró en dar placer al clítoris moviéndose frenéticamente, cosa que hacía que la señora aumentara su ritmo cardiaco y se le subía el color. En cierto momento ese dedo se quedó ahí dándole placer de manera insistente. Con dolor ciego del miembro del licenciado entrando y saliendo del recto, la señora se sintió profundamente excitada al olvidarse por completo de los buenos principios que había tenido anteriormente. Ese dedo la estaba volviendo loca, y la otra mano del licenciado ahora amasaba los senos de la señora.</p>
<p>El licenciado sacó entonces su verga del ano de la señora, que quedó abierto, y la posó en los labios vaginales, apenas tocándolos.</p>
<p>-Por favor… -dijo la señora, en ese momento abrió los ojos, pues había hablado sin darse cuenta, pero al mismo tiempo sabía que estaba deseosa de que él la penetrara, que la hiciera suya de una vez. Sin embargo, él se quedó ahí, inmóvil, haciéndola sufrir. -Penétreme… -suplicó ella, sin recibir más respuesta que unas ligeras caricias del glande del licenciado en la región del clítoris. -Convénceme… -susurró él.</p>
<p>La señora se volvió entonces, totalmente decidida, y se puso de rodillas frente al Licenciado. Era la primera vez que tenía en frente al licenciado con su miembro en total erección. El aspecto de ese falo era terso y jugoso, pues estaba lleno de jugos vaginales. Sin dudarlo, la señora se acercó a él, y dio una ligera lamida en la punta, que se veía brillante. Comenzó a lamer el instrumento de amor del licenciado con fruición, como si se tratara de un helado, o una paleta. Sin aguantarse más, se lo introdujo todo de un jalón. Mientras, la mano izquierda de la señora buscó debajo de los testículos del licenciado y comenzó a acariciar la región que está dentro de las bolas y el ano de él. Su mano derecha no quiso permanecer estática, y buscó la vagina de la señora, para autosatisfacción.</p>
<p>El licenciado comenzó a verse lleno de oleadas de placer pues la lengua de la señora Rosa se movía como si fuera una profesional. Y es que eso sí había practicado y aprendido bien con su ex-esposo. La señora lamía, sorbía, besaba y chupaba el miembro del licenciado, que parecía a punto de estallar.</p>
<p>-¡Acuéstate!…-ordenó el Licenciado, y la señora obedeció, recostándose sobre la alfombra y abriendo las piernas, con sus propios dedos abrió su vulva para mostrarse en espera de ser invadida por esa cosa.</p>
<p>El licenciado ensartó su sabrosa verga de un solo intento, cosa que hizo dar un pequeño grito de “¡Ayyyy!…” a la Señora.</p>
<p>-Todo está bien, mi amor…-la calmó el licenciado.</p>
<p>Los dos cuerpos parecieron estar hechos el uno para el otro, moviéndose en un ritmo alocado, fundiéndose el uno con el otro.</p>
<p>-¡Así papacito… así!… &#8211; decía la señora, sudando, y ya con total descaro. -¡Más… más… más!</p>
<p>El licenciado estaba vuelto loco, sudaba también, y las venas de su cuello estaban saltadas, como si fueran a reventar. Su piel estaba roja, encendida de placer.</p>
<p>-¡Ya me voy!… gritó él, y momento seguido la señora sintió una fuerte descarga de caliente esperma que inundó su vagina.</p>
<p>El licenciado todavía acarició el clítoris de la señora con su mano derecha. Eso la ayudó a llegar a su clímax, estallando en un orgasmo profundo.</p>
<p>-¡Ahhhhhhhhhhh! -gritaban los dos, y juntaban sus lenguas en húmedos besos que se volvían lamidas en la cara y el cuello.</p>
<p>La señora quedó inmóvil sobre la alfombra, sin fuerzas, mientras el licenciado aún movía su cuerpo y daba las últimas acometidas, hasta que se dejó caer al lado de ella, vencido por el cansancio. Así, estáticos se quedaron varios minutos, después la señora se sentó y acarició la punta del glande del licenciado con suavidad.</p>
<p>-¿Estuvo bien? -preguntó ella, aunque estaba convencida de que había obtenido el aumento.</p>
<p>El licenciado se incorporó lentamente, mientras recogía sus ropas. Se puso la trusa, después la camiseta, el pantalón, y luego la camisa.</p>
<p>-¿Y?… -insistió ella, sin obtener respuesta.</p>
<p>El licenciado se anudaba su corbata. Ella comenzó a preocuparse por la indiferencia que mostraba su jefe ahora. Y muchos pensamientos comenzaron a llegarle a la mente. ¿Había sido un engaño?… ¿Y si no le aumentaba el sueldo? No había firmado nada su jefe… ¿todo había sido un abuso?</p>
<p>-Quiero saber cuándo voy a tener el aumento -dijo ella, alzando la voz, en un tono más serio.</p>
<p>El licenciado se volvió en cuanto terminó de arreglar su corbata, y caminó hacia ella, que permanecía de pie, desnuda, con una mezcla de saliva y lápiz de labios en el rostro, y visiblemente con residuos de semen en el vello púbico. El licenciado la tomó de un brazo bruscamente, y la jaló, mientras ella con las manos trataba de que él disminuyera su fuerza.</p>
<p>-¿Qué pasa?… ¡ya hice lo que quería! -¡A mí no me dan órdenes!…-vociferó él &#8211; Yo sé si te doy el aumento o no.</p>
<p>El licenciado abrió la puerta de la oficina, y con un movimiento jaló a la señora que se resistía, para después empujarla hacia afuera, donde las miradas de Sonia y dos empleados que se habían quedado trabajando la miraban con asombro.</p>
<p>-¡Prostituta!… -gritó el licenciado.</p>
<p>El licenciado dio un portazo, dejando a la señora totalmente exhibida y suplicando la dejara entrar para recoger su ropa, mientras las lágrimas invadían sus ojos.</p>
<p>-Tranquilízate- le dijo Sonia &#8211; ya pasó. Mira te voy a prestar un saco.</p>
<p>Los dos empleados continuaban con su trabajo, tratando de disimular, aunque no podían evitar dejar de mirar la desnudez de la señora Rosa y hacer algunos comentarios en voz muy baja. Sonia le prestó un saco largo a doña Rosa, y luego la llevó a su casa en su auto compacto. Por suerte, ese día se había ido su hija Gaby al cine, por lo que no se dio cuenta del estado en el que había llegado su madre. La señora Rosa estuvo angustiada el fin de semana, pensando que había sido objeto de una gran humillación y todo había sido probablemente en vano.</p>
<p>Sin embargo, el lunes por la mañana se presentó como siempre a trabajar, y sobre su escritorio estaba un folder color azul claro. Al abrirlo, la señora Rosa encontró una copia de un memorando donde se especificaba el aumento de sueldo del 40%. Todas sus dudas se disiparon en ese momento, y una enorme tranquilidad se apoderó de su ser. Por fin, no tendría que preocuparse.</p>
<p>Ella sonrió. Se dio cuenta de que había encontrado la forma de obtener otro aumento, en un tiempo muy corto.</p>
<p>Autor: Susy</p>
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		<title>El fontanero seducido</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Jul 2009 01:22:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Achorro</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Se llamaba Salvador, pero hacía poca gala a su nombre, porque rara vez llegaba a tiempo. Era un hombre más bien rudo, aunque bastante atractivo, con el pelo cano y la piel muy morena, tostada por el sol de justicia del que gozamos en mi tierra. Trabajaba como albañil y fontanero, claro, así se entiende [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se llamaba Salvador, pero hacía poca gala a su nombre, porque rara vez llegaba a tiempo. Era un hombre más bien rudo, aunque bastante atractivo, con el pelo cano y la piel muy morena, tostada por el sol de justicia del que gozamos en mi tierra.</p>
<p>Trabajaba como albañil y fontanero, claro, así se entiende que, además de lucir aquel moreno de albañil, tuviera unos músculos tan bien formados. Pero no os llaméis a engaño. Salvador era mayor. Muy mayor. Al menos para mí, que acababa de cumplir los 18 años. Creo que él tendría unos 55 años, por lo menos… ¡si era más mayor que mi propio padre!…</p>
<p>Han pasado ya muchos años. Ahora soy una mujer más madura y puedo entender que me dejara llevar por la impaciencia de la edad, por las ganas tan tremendas de sexo que padecen los adolescentes. Y también comprendo que la culpa la tuve yo. En realidad aquel pobre hombre… me trató demasiado bien. Yo en su caso…<br />
<span id="more-891"></span><br />
Resulta que en casa teníamos que hacer reformas. Vivimos en un pueblo muy pequeño y aquí todo el mundo se conoce… además que solo hay un fontanero en todo el pueblo, con lo cual no hay donde elegir. Yo no había tenido mucho contacto con éste hombre, solo le conocía de vista, en fin…su hija, que tenía mi edad, estaba en mi clase, vaya. Recuerdo que ese año estábamos haciendo el C.O.U., acabándolo ya, porque estábamos preparándonos los exámenes de Selectividad. Yo por aquellos días, hacinada en el territorio comanche de mi habitación, y agobiada por la extenuante montaña de libros, estaba muy nerviosa. Por los exámenes. Y encima a eso se le añadía el aliciente de las reformas de casa, todo el santo día con el trajín de los albañiles, carpinteros, pintores, fontaneros…</p>
<p>El día clave era precisamente uno de los más críticos para mí. Solo faltaban 2 días para mi  primer examen y estaba que me subía por las paredes. Estaba a punto de echarme a llorar de desesperación, cuando mi padre tocó a la puerta de mi cuarto y me dijo que él y mi madre tenían que salir a elegir unos muebles. El plan era que me quedaba sola, allí encerrada estudiando y con una pareja de fontaneros en la cocina. Ante mis quejas, mi padre me espetó que habían quedado ese día y que no podían echarse atrás, que ya era mayorcita para saber cuales eran mis obligaciones, etecé, etecé… y se fueron. Yo me sentía fatal. Total, ya conocía al viejo de Salvador y a su sobrino, trabajaban juntos, eran buena gente.</p>
<p>Pasaron cerca de 30  minutos y sentí que no podía más con los libros. Abrí la puerta de mi cuarto y asomé la cabeza al pasillo. A Salvador y a su sobrino (creo que se llamaba Martín, pero no recuerdo bien) se les oía trajinar en la cocina. Mi casa consiste en un largo pasillo a lo largo del cual se van distribuyendo las habitaciones. La cocina estaba en el extremo más alejado de la puerta de entrada a la casa y mi habitación más o menos por la mitad el pasillo. Y como la puerta de la cocina estaba abierta, desde mi posición pude ver cómo trabajaban los fontaneros. Salvador estaba inclinado sobre la mesa, así que solo podía verle las piernas, pero a su sobrino si podía verle bien. Le calculé unos veintitantos años. No es que fuera una belleza, pero tenía un cuerpo muy bien formado…bastante apetitoso para una chica de mi edad. Así que ya que estaba sola, aburrida y harta de estudiar, decidí… divertirme un poco. Algo, no sé…por entretener a mis  hormonas. ¿Qué de malo había en ello?</p>
<p>Volví a meterme en mi cuarto y me dirigí al espejo de la cómoda. Como hacía calor yo llevaba unos pantaloncitos muy cortos, que me parecieron bien para mi propósito, y una camiseta de tirantes, bastante escotada, perfecta. Pero había algo que fallaba…el sujetador. Me liberé de él y la visión que me devolvió el espejo me gustó mucho más. Mi pechos parecían querer salirse de la ajustada camiseta (tengo bastante pecho, aunque siempre he querido tener más). Di unos cuantos pasos hacia atrás y avancé hacia el espejo, fijando mi vista en unas bamboleantes tetas que me convencieron de su poder hipnótico. Me descalcé y me solté el pelo, que lo llevaba atado en una cola. Suspiré. Todo bien. Adelante, pues.</p>
<p>Volví a salir al pasillo y me dirigí con paso decidido hacia la cocina, pero justo cuando me quedaba menos de 2 metros de pasillo para llegar, oí cómo Salvador le ordenaba a su sobrino ir al almacén a recoger no-sé-que-cosa para las tuberías. Llegué para ver cómo el muchacho salía de la cocina y avanzaba por el pasillo sin apenas mirarme. Bueno, si, me miró…las tetas, por supuesto. Pero ni siquiera levantó la vista o se paró. Sin embargo no me desanimé, pensando que como no tardaría en llegar, pues no pasaba nada si le esperaba en la cocina, tomándome un descafeinado o algo… para hacer tiempo.</p>
<p>Entré y saludé a Salvador…</p>
<p>“Salvador…hola ” “ ¡Hombre, Tamara! Tú por aquí! ¿ya saliste del claustro?” “ Pues si…, voy a tomar algo, ¿la apetece un café?” “ Bueno, me tomaría una cerveza bien fresquita”.</p>
<p>Mientras sacaba la cerveza del frigorífico y calentaba la leche en el microondas le observé. El caso es que no estaba nada mal aquel hombre… un poco…bueno, no…BASTANTE mayor para mi, pero mis hormonas al parecer aquel día no atendían a razones. Me percaté de que él me miraba de reojo y le noté nervioso. Normal. Mis pantalones eran tan cortos que me llegaban al inicio de los muslos y tan pegados que se me notaba bastante la forma de mi sexo. Y encima sin sostén. Eché un par de cucharadas de café a la leche y, al mirar hacia abajo, vi que tenía los pezones a punto de romper la tela de la camiseta. Me avergoncé un poco, porque además me noté húmeda. Y eso que llevaba un salva-slip puesto.</p>
<p>“Y bueno, Tamara…cuéntame, ¿ya tienes novio? Mi sobrino me dijo hace un rato que eras muy guapa, pero el pobre es muy tímido. ¿Ya os conocéis, no?”  “Si…” “ ¿Y qué te parece?” “ Que está bien..”<br />
“ ¿Bien?” – Risas- “¿solo bien?”- más risas.</p>
<p>Me giré hacia él y le tendí la cerveza. Salvador alargó la mano para cogerla y vi que le temblaba ligeramente. Me estaba mirando las tetas. Yo saqué más busto, vamos, que las “eché p´lante”, como se suele decir, en un movimiento reflejo, porque en seguida me arrepentí, ya que él levantó la vista y me miró. Casi será decir que me clavó la vista. Una mirada inquisitiva. Una mirada que me excitó.</p>
<p>Entonces ya no respondí de mis actos. Me sentía como una leona enjaulada, ardiente, con unas ganas terribles de romper las reglas. Me acerqué lentamente hacía él sosteniéndole la mirada y alargué una mano hacia su pecho. Lo noté duro, fuerte, y comencé a deslizarla hacia arriba hasta tocarle el hombro, el brazo… y su tacto me excitó más aún. Salvador seguía mirándome fijamente, sin moverse, sin apenas atreverse a respirar. Yo volví a dirigir mi mano hacia su vientre y la fui bajando hasta tocarle el sexo por encima el pantalón vaquero. Tenía un paquete enorme, su tacto a través de la tela me hizo estremecer.  Entonces Salvador se retiró, dio un paso hacia atrás y musitó algo así como que él podría ser mi padre.</p>
<p>Yo, a mi vez, avancé, salvando la distancia que él había establecido y me apreté contra su pecho, sintiendo la dureza de su miembro a la altura de mi bajo vientre, respirando el olor a su sudor. Le puse ambas manos a los lados de las caderas y le apreté más contra mí. Y ese fue el resorte. Reaccionó cogiéndome de la cintura y tumbándome de espaldas en la amplia mesa de la cocina.</p>
<p>“Serás putita… ¿qué es lo que quieres, niñata?”.</p>
<p>Lo dijo jadeando, tratando de controlar una situación que ya se le había escapado de las manos. Pero yo, a pesar de ser tan joven, sabía que a los hombres les gusta el papel de “machos dominantes” y hice como que me dejaba hacer. Total, mi objetivo se iba a cumplir, la forma me daba igual, corría de su cuenta, él era el experimentado y esa idea me excitó tanto…</p>
<p>Mi respuesta fue cogerle del cuello y atraerle hacia mis labios, pero él rehusó. A cambio me agarró la vieja camiseta por el escote y de un tirón la rompió dejando en plena libertad a mis pechos, que salieron disparados. Hundió la cabeza entre mis senos y agarrándomelos con las dos manos comenzó a lamerme, para luego dedicarse a chupar alternativamente mis adoloridos pezones. Yo estaba tan excitada que creí que me moría. Tenía ganas de que aquel placer durara siglos, pero Salvador no parecía estar por la labor, porque comenzó a bajarme trabajosamente los pantalones mientras me comía (literalmente) los pechos.</p>
<p>Cuando por fin lo pantalones se deslizaron hacia el suelo yo me abrí de piernas todo lo que pude, gimiendo y maldiciéndole, y no sé de dónde me salió aquella vena tan agresiva, pero lo cierto es que en toda mi vida sexual posterior jamás he estado tan excitada como aquella vez.</p>
<p>Me metió los dedos por la vagina, comprobó satisfecho lo caliente y húmeda que estaba, y celebrándolo con un gruñido se inclinó y le dio un par de lametones a mi hinchado clítoris mientras se bajaba la cremallera y sacaba una enorme polla, dura como una piedra.</p>
<p>Me penetró sin miramientos. Al principio solo metió, casi apoyando simplemente, la punta de su miembro entre mis labios vaginales, pero ante mis quejidos decidió no andarse con ceremonias y comenzó a salir y a entrar de mi coño con una facilidad pasmosa.</p>
<p>Yo no sabía adónde agarrarme, sentía unos irrefrenables deseos de morderle… hasta que me llegó el primer orgasmo. Y un segundo y un tercero… hasta que él salió de mí. Sacó su enorme polla de mi sexo y, con un grito contenido, se corrió sobre mí, rociándome de semen los muslos y el pecho.</p>
<p>Se apoyó con las dos manos en el borde de la mesa, mientras yo yacía exhausta. Estaba rendida y lo mejor es que mis nervios habían desaparecido por completo. Cerré los ojos y ya comenzaba a abandonarme a un agradable sopor cuando noté cómo Salvador se subía la cremallera y me tiraba los pantalones a la cara.</p>
<p>“Tamarita, anda, vete vistiendo que mi sobrino no tardará en llegar. ¡Vaya, niña, menudo bicho que estás hecha!… ¡Hace años que no follo así!…Por cierto, ¿sigues interesada en conocer a mi sobrino?”.<br />
Le respondí que si, me bajé de la mesa y le di un beso en la mejilla.</p>
<p>Entonces tocaron a la puerta de entrada y salí corriendo a mi cuarto, para vestirme. Me lavé un poco, me puse un vaporoso vestido de verano y me dirigí de nuevo hacia la cocina…</p>
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		<title>Reviviendo con mamá</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Jul 2009 01:20:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Achorro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Incesto]]></category>
		<category><![CDATA[sexo con la madre]]></category>

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		<description><![CDATA[Me llamo Edu. Vivo en el norte de España, y a mis 18 años tuve una experiencia increíble que me dio esa fuerza que necesitaba en un período crucial de mi vida. Mi madre me crió siempre sola, pues mi padre salió corriendo literalmente cuando oyó que iba a ser Padre. Jamás lo ví. La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me llamo Edu. Vivo en el norte de España, y a mis 18 años tuve una experiencia increíble que me dio esa fuerza que necesitaba en un período crucial de mi vida. Mi madre me crió siempre sola, pues mi padre salió corriendo literalmente cuando oyó que iba a ser Padre. Jamás lo ví. La educación de mi madre era de lo más normal hasta que cumplí los 18 años.</p>
<p>El día de mi cumpleaños mi familia me dio champán para beber, y como me gustó mucho, tomé tres copas, con lo que quedé medio trompa. Bajé solo a casa para echarme un rato y como iba idiotizado, no vi a un camión que pasaba a bastante rapidez, y me atropelló. Estuve en coma un mes, y tardé en despertarme mucho tiempo, ya en casa. Además, me fui despertando poco a poco, ya fuera de peligro, y tardé justo dos meses en recuperar por completo la visión.<span id="more-887"></span></p>
<p>Mi madre estaba histriónica, pues me iban a quitar la venda y hoy vería sin problemas. Era como renacer. Al abrir los ojos, lo primero que vi fue a mi madre (además del médico). Estaba allí, sonriente, juvenil, exultante. Se llama Ana Rosa y tenía 40 años muy bien llevados. Es alta, de 1.75, más bien tirando a delgada pero con carnes. Un culo bien marcado y un pecho de 100, la hacían una mujer muy atractiva. Es morena, de media melena, y de cara de rasgos finos pero afilados. Tan pronto como nos quedamos solos, me quedé mirándola fijamente, embobado</p>
<p>- Mamá, qué guapa estás, qué gusto verte. &#8211; Gracias, cariño. No sabes lo contenta que estoy. Era Verano, y ella llevaba una blusa escotadísima, muy desabrochada, y debajo de ésta un sostén blanco. Hacía calor, estaba en su casa, estaba con su hijo, cómoda, y estaba escotada. Yo no paraba de mirarle a su escote. Era precioso, y ella se daba cuenta, pero no le importaba, no paraba de sonreír. Descaradamente le desabroché el último botón que tenía todavía cerrado, para ver más redondez de su precioso pecho, y ella me acarició el cabello, pues quizá no se dio cuenta de mi descaro.</p>
<p>- Mamá, estás preciosa. Y en ese momento le toqué un pecho con mi mano derecha, palpándolo, pesándolo, acariciándolo. &#8211; Edu, ¿Qué haces? ¡Estate quieto!. Lo dijo sin enfadarse, y suavemente apartó mi mano de su pecho. Pero enseguida volví al intento y esta vez metí los dedos por su sostén, acariciando su pecho con los nudillos. Esta vez era yo quien reía, pues mamá estaba rendida a mí y podía tocarle su pecho a placer. Ella consentía pues la situación no estaba para que se enfadase, y aproveché y mi mano ya descaradamente acariciaba la piel que va desde la aureola hasta el cuello, y porque lo hacía con suavidad, ella “se dejaba hacer”.</p>
<p>- Venga, Edu, deja de sobarme. Pasados unos días fuimos a la playa. &#8211; ¿Te apetece un baño, Edu, cariño? &#8211; Me encuentro todavía un poco débil como para nadar, la verdad. &#8211; Pero no te preocupes, cielo, te llevo yo. Tú te agarras a mí y así no hay problema. ¿Vale? Mi madre fue campeona de matación y tenía un cuerpo todavía bastante musculado. Me llevó de la mano hasta el agua y nos adentramos en el tranquilo mar de la ría. Ella me ayudaba y nos paramos en un punto. Yo me agarraba de su cuello y de sus hombros perfectos, musculados, y nos mirábamos con fijeza. Y en esa situación, nuestros cuerpos estaban muy juntos. Mi pecho contactaba con el suyo, y nuestras piernas chocaban continuamente. Clavé mi mirada en su pequeño bikini, y ella me miró con mirada pícara:</p>
<p>- ¿Qué miras, Edu? Eres un poco viciosillo tú, ¿Eh? &#8211; Es que eres muy guapa, y estás preciosa. &#8211; Anda, ven aquí. Y me dio un beso labio a labio. &#8211; Estoy muy feliz, cariño, de que te vayas recuperando. Hoy podría darte cualquier cosa. Yo me apreté más hacia ella y le besé sus labios pero esta vez abriendo mucho más yo los míos, babeándola. &#8211; ¿Edu? Al final, ella abrió del todo su boca y mi lengua penetró en mi madre, morreando como amantes auténticos. Me apreté mucho más junto a ella y le toqué su culo mientras lamía el cuello delgado de mi madre y ella nadaba.</p>
<p>- Ya está bien, vayámonos, cielo. Además, debes de estar a cien. Su mano se dirigió hacia mi paquete, que estaba a mil, a estallar. Noté su mano palpando mi polla. &#8211; ¡Mamá! &#8211; ¡Edu, cómo estás! Se giró y nos fuimos nadando. Ella nadaba y yo iba atrás de ella agarrado a sus hombros. Pero mi pene chocaba mucho con su culo, y me puso a cien. De repente mis manos pasaron a apoyarse descaradísimamente en sus pechos, los apreté uno con cada mano, suavemente pero con firmeza. Pero en ese instante ya habíamos llegado a la orilla. Mi madre me notó pensativo.</p>
<p>- Eduardo, cariño, debe de ser normal lo que pasó en el agua. Estuviste inactivo meses y ahora estás despertando y por eso estás a cien. No te preocupes, mi amor, ¿Vale? Que no me ha parecido mal. Te quiero con locura y lo que pasó no fue nada, no pasó absolutamente nada. Al día siguiente tocaba que mamá me diese un masaje para favorecer mi circulación, por prescripción del médico. Pero ese día, el masaje (después de lo ocurrido), ya tenía una connotación especial.</p>
<p>- Cielo, sácate la camisa para que te dé el masaje pues hace mucho calor. Quédate en calzoncillos. Venga, que no me voy a asustar, que ya te vi así muchas veces. Me tumbé en la cama, boca arriba, y mi madre me daba un masaje con aceites por todo mi cuerpo, empezando por mi cuello y el pecho. Ella llevaba una camisa deportiva algo escotada, pero como se inclinaba para masajearme, se le veía todo. Su mano en mi pecho, en mi barriga, su escote, su pecho, su olor…; Mi pene estaba empalmadísimo, a cien, y el calzoncillo ya no conseguía pararlo.</p>
<p>- ¡Vaya hombrecito tenemos en casa! Y llegó el masaje por las ingles. &#8211; Ahhhhhhhhhhh…- ¿Te pasa algo, cariño? &#8211; Es que me molesta mucho el calzoncillo, mamá. De verdad que me duele. &#8211; No, si no me extraña. Se te puso tremenda. Pero es normal, y muy buena señal, indicio de que te estás recuperando por completo. A ver, cariño, te lo voy a sacar.- ¿Seguro? &#8211; Que ya te vi desnudo en estos meses, mi amor… Me lo sacó y enseguida dijo con gesto de sorpresa:</p>
<p>- Aunque nunca así ¡Buf!. Ella no dejaba de ver mi pene, y yo no le dejaba de ver su escote. Sin poder evitarlo mucho, sus manos rozaban mi paquete constantemente. &#8211; Ay, Mamá, eso me alivia mucho. Es que me duele. Parece que me va a estallar. &#8211; ¿Esto? Y me acarició el pene con su mano.</p>
<p>- Siiiiiiiiiiiiiiii.- Es normal, cariño, es que llevas meses inactivo y ahora explotas de fuerza, pero eso me alegra, cariño. &#8211; No pares, Mamá, por favor, es que me alivias mucho. Su mano abarcaba casi todo mi palo, y con el aceite, resbalaba mucho. Me estaba haciendo mi madre literalmente una paja en toda regla, acariciando lentamente el pene, deteniéndose en el glande. &#8211; Edu…, esto no está bien. ¿Pero te alivia? &#8211; Si, mami…</p>
<p>- Bueno, así veremos los dos cómo va tu recuperación. Mi mano empezó a magrear su pecho, que por su inclinación, estaba en todo su esplendor. La reacción de mi madre no me la esperaba.- Edu, cariño, te quiero. Me alegra muchísimo que estés ya bien, mi amor. Y me besó en la boca. En ese momento no aguanté más y exploté echando un chorrazo de semen que empapó la mano de mi madre.</p>
<p>- No pasa nada, cariño, ahora te lavo. Ya estás totalmente bien, y eso es lo único que importa. Al día siguiente, ella estaba radiante, feliz por la total recuperación de su hijo. Y llegó la noche. Salimos a la terraza a ver el cielo plagado de estrellas y con luna llena. Era muy romántico, después de una buena cena y varias copas. Me sentí lleno de amor hacia mi madre. Ella llevaba un vestido negro, de noche, de lycra, y algo escotado, dejando ver el incipiente nacimiento de sus senos. &#8211; Mamá, cómo te quiero.</p>
<p>- Ven aquí, Edu, cariño. Y nos abrazamos al aire libre. Nos separamos un poquito y ella empezó a acariciarme cariñosamente la barriga. Eso me hacía cosquillas, pero al mismo tiempo me la estaba poniendo caliente. Aproveché y empecé yo a tocarle a mi madre su vientre plano y sin apenas grasa. Nos sonreímos. Ella, quizá sin darse cuenta, empezó a acariciarme el pecho. Y aproveché la ocasión para sobarle su precioso pecho. &#8211; Edu, ¡Por favor!. &#8211; Mamá. Me apena una cosa: Tú me has visto desnudo muchas veces, pero en cambio yo a tí no. Es una desventaja. Y no me gusta. Ya que me viste tú a mí desnudo, yo quiero verte desnuda a ti.</p>
<p>- No sé, Edu, no sé. &#8211; Por favoooor, así estaremos empatados. &#8211; Te diré lo que haremos: Nos ducharemos juntos para celebrar tu recuperación, pero sólo una vez, ¿Vale?- Gracias, mamá. Y le besé en su boca. Nos fuimos al baño, y mi madre enseguida se puso en ropa interior. Eso me puso a cien. Y mi pene abultaba demasiado en mi calzoncillo.</p>
<p>- Edu, ¿No te atreves a desnudarte? Dejé salir mi verga enhiesta. &#8211; Huy, Edu. Estás excitado. &#8211; Mamá, estás buenísima. &#8211; Venga, cariño, enjabóname la espalda que así no me esfuerzo. Se dio la vuelta y empecé a pasarle la esponja por el hombro y la espalda. Pero sin poder evitarlo, mi pene se pegaba a sus nalgas. Era totalmente obvio el movimiento de mi pene en su raja del culo. Y se dio la vuelta.</p>
<p>- ¡ Edu, cómo la tienes !. Cariño, nunca te le vi así. Si la tienes tremenda. Y ella me la cogió mientras decía eso. Quizá inconscientemente, como antes, me estaba haciendo una paja, con la espuma y el agua caliente lubrificando mi polla y su mano tocándola…- Edu, buf, está ardiendo. No pude más y eché un chorro de semen. Mi madre quedó sorprendida, pues ella me masturbó aquí casi descaradamente. Para disimular, sonrió y me dijo.</p>
<p>- Otra vez te has corrido, cariño. Se nota que lo necesitabas. Permitió que me abrazara a ella para desdramatizar la paja, y no impidió que la tocara. Mientras ella se reía y acababa de limpiar mi polla todavía entre sus manos, yo le tocaba sus tetas descaradamente, sopesándolas, y la besaba por el cuello con lujuria y pasión. &#8211; Venga, a secarnos. Edu, cielo, me apetece ir a pasear. O podemos ir a un Pub. Son las 11 y no tengo sueño.</p>
<p>Llegamos a un Pub muy bueno, y con música y luz suaves, justo para parejas. Estábamos en un apartado, pero no lejos de otras parejas que se estaban magreando, y el ambiente era muy estimulante. Me guiñó un ojo y me cogió de la mano. Ese gesto decía más de mil palabras. Poco a poco, nuestras caras se fueron juntando centímetro a centímetro, casi sin darnos cuenta. los dos nos olíamos lo que iba a pasar, después de todo lo vivido. De repente, nuestros labios se juntaron, y empezamos a morrear como dos amantes. Mordí y absorbí su labio inferior, y mi mano izquierda se posó en su pecho, entrando por la apertura de su escote. Ella estaba en las nubes, y mi mano penetró en su escote, tocándole su carnoso y redondo pecho hasta llegar al pezón y a la base del pecho. Ella me metió la lengua, y creí desmayarme.</p>
<p>- Ven, Edu, cariño, salgamos de aquí. Nos metimos en el coche y a los 5 minutos llegamos al garaje.<br />
- No te asustes de lo que vamos a hacer, Edu. Lo necesitamos los dos, y no quiero negártelo. Paso de lo que otros opinen. En este momento te quiero con locura y quiero ofrecerme a tí. Fuimos a su habitación cogidos de la mano y yo le toqué el culo.</p>
<p>Mientras morreábamos, jugando con las lenguas, ella se desnudó por completo y me quitó el pantalón. Enseguida dirigió su mano al calzoncillo y vio mi excitación. Le besé su cuello, que la volvía loca, y toqué a placer sus pechos grandes, ajustados, carnosos, duros. De un empujón me tiró en la cama y me quitó el calzoncillo mientras besaba mi pecho. Fue bajando con su lengua y sus labios hasta el ombligo, y así, hasta el pene. Se lo metió poco a poco en la boca y creí irme del placer. No quise eyacular ahí, y me puse yo arriba, mientras le sobaba el pecho, pronto mi madre cogió mi pene y lo dirigió a su humedísima cueva. Y penetré a mi amor, a mi madre a la primera. Hundí mi falo en su cueva, en ella, la poseí, mientras ella se estiraba de placer y me ofrecía su cuello para que lo besara. Me agarré a sus hombros y la besé en la boca, y así eyaculé mientras le acariciaba el cabello.</p>
<p>Autor: Espiga24</p>
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		<title>Mamá follándose</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Jul 2009 01:05:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Achorro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Incesto]]></category>
		<category><![CDATA[familiar]]></category>
		<category><![CDATA[gratis]]></category>
		<category><![CDATA[madre]]></category>
		<category><![CDATA[relatos incesto]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[Me encontré a mamá follándose y vestida para la ocasión. Me quedé fascinado y no pude reaccionar hasta que la vi correrse inmersa en las convulsiones del orgasmo. Este relato sucedió en Madrid, exactamente el día 22 de mayo de 2.009 sobre las once de la noche. Quienes vivan en ésta ciudad recordarán que ese [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me encontré a mamá follándose y vestida para la ocasión. Me quedé fascinado y no pude reaccionar hasta que la vi correrse inmersa en las convulsiones del orgasmo.</p>
<p>Este relato sucedió en Madrid, exactamente el día 22 de mayo de 2.009 sobre las once de la noche. Quienes vivan en ésta ciudad recordarán que ese día presagiaba tormenta y que al anochecer llegaron los relámpagos, después los truenos y finalmente el viento huracanado y la lluvia torrencial.</p>
<p>Esa noche tenía intención de salir de copas, pero al salir con el coche a la calle, un trueno ensordecedor me hizo retroceder y regresar a casa de donde había salido tan sólo hacía unos minutos. Al regresar a casa me encontré una escena que realmente me fascinó y me dejó atrapado: Mi madre tumbada en el sillón del salón, vestida sólo con ropa intima, jaleándose a si misma, gimiendo de placer y follándose con tanta intensidad como nunca antes había visto a nadie hacerlo.<span id="more-874"></span></p>
<p>Hola, soy Paco, tengo 22 años, estudiante en la Universidad Complutense de Madrid, vivo en casa de mis padres, donde viven mis padres y mi hermana, dos años menor que yo. Mi padre es celador en un gran hospital de Madrid y mi madre trabaja en un supermercado. Ambos tienen 45 años y ese día mi padre estaba de guardia en el hospital, mi hermana pasando el fin de semana con el novio en un pueblo cercano a Madrid y mi madre y yo solos en casa, pero no por mucho tiempo, pues mi madre llegó a casa como a eso de la 10 de la noche y yo tenía pensado salir de copas esa misma noche como a eso de las 11.</p>
<p>Luisa, mi madre, venía rendida del trabajo y nada más llegar a casa se quitó la ropa, se quedó en bata y se sentó en un sillón del salón para ver la televisión. Nada anormal, aunque si quieren que les diga, me extrañó verla con unas medias negras puestas. La verdad es que me dieron ganas de preguntarla, pero no hice más caso y casi una hora después me despedí de Luisa y bajaba las escaleras que llevan al garaje de la casa, con la intención de coger el coche y salir a pasar la noche de copas con los amigos.</p>
<p>Al salir a la calle un relámpago y un trueno ensordecedor me hicieron parar el coche y mirar hacia el cielo. Los relámpagos se sucedían y los truenos cada vez se sentían más cercanos, recapacité durante unos segundos y me di media vuelta para regresar a casa. La noche no estaba para hacer tonterías y al día siguiente había quedado con un amigo para echarnos un partido de tenis. Me quedaría con mamá viendo la televisión.</p>
<p>La casa de mis padres esta situada en una colonia de chalecitos cerca de la M-30. Tiene 3 plantas: un semisótano donde se encuentra el garaje, una entreplanta donde hay un comedor, un baño y la cocina y una segunda planta donde hay cuatro dormitorios y dos baños. Utilizamos sólo tres dormitorios y el otro lo tenemos acondicionado como salita de estar y ahí es donde me encontré a mamá follándose.</p>
<p>No lo hice a propósito, pero no hice ruido al entrar a casa desde el sótano, bueno, quizás si que lo hice a propósito, pero era para no despertar a mamá por si se hubiera quedado dormida, pero el caso es que hice intención de entrar en la salita aunque me quedé paralizado en la puerta al ver la escena: mamá estaba en bragas y sujetador, sentada en un sofá, mirando la televisión donde tenía puesta una película pornográfica y se esta haciendo una paja de manera frenética.</p>
<p>Al verla tan concentrada quedé automáticamente atrapado. Ni entré ni salí de la salita, pero lo que sí hice fue recrearme en la escena que ahí dentro se estaba produciendo: Mamá llevaba puesto un conjunto de braga y sujetador negros ambos, unas medias negras de fantasía, las mismas que le vi cuando salió con la bata después de desnudarse, un liguero negro con ribetes rojos que le sujetaban las medias y unos zapatos rojos de finísimo tacón.</p>
<p>Las braguitas de mamá estaban un poquito bajadas y su chochito lucia una bellísima mata de pelo negro, liso y suave al menos en apariencia. Sus piernas estaban arqueadas y sus pies apoyados sobre el suelo con los tacones clavados como agujas en la moqueta gris perla de la salita de estar. Tenía puesto el sujetador, pero no sujetaba nada, sus tetas brincaban sueltas sobre su pecho al ritmo que infringían sus dedos índice y corazón sobre la comisura de los labios superiores de su chochito.</p>
<p>Su cuerpo estaba en tensión, sus ojos medio abiertos, medio cerrados, clavados en las escenas que proyectaba la película sobre la pantalla de la televisión, sus manos una en su entrepierna y otra sobre sus tetas, ambas acariciando con vigor sus tetitas y su chochito, y su cara, rígida, tirante, tensionada al máximo, transmitía la intensidad del momento, aunque si quieren que les diga, lo que mejor transmitía la grandiosidad de lo que allí estaba aconteciendo era el monologo que Luisa, mi madre, se traía consigo misma.</p>
<p>-Me estoy follando- balbuceaba nerviosa y agitada.</p>
<p>-Nadie me folla como me follo yo misma- se decía entre jadeos mientras su respiración se agitaba más y más y las caricias de sus dedos se hacían más intensas y precisas a lo largo de los labios superiores de su mojadísimo chochito.</p>
<p>Luisa abría los ojos de vez en cuando y se quedaba mirando las escenas cargadas de erotismo que se sucedían en la televisión. Tres hombres jóvenes se estaban follando a una mujer madura. Mama los incitaba, los animaba a que se la follasen, aunque más bien parecía que lo que quería es que saliesen de la pantalla y se la follasen a ella.</p>
<p>-Mirar, mirar lo buena que estoy, ¿no me queréis follar?- les decía y les preguntaba a la vez que intensificaba las caricias de sus dedos dentro del chumino.</p>
<p>-¿Quién me quiere joder? Les preguntaba a los protagonistas pero de inmediato se contestaba a si misma: yo me quiero joder, yo me estoy jodiendo, nadie me jode como yo me jodo&#8230; tomaba aliento, respiraba con profundidad y terminaba esclarecedora y contundente: me estoy jodiendo.</p>
<p>Los relámpagos se sucedían e iluminaban la estancia, los truenos apenas acallaban los aullidos de placer de Luisa, la lluvia golpeaba con fuerza sobre los ventanales de la salita y el aire, casi huracanado, hacia doblarse hasta limites insospechados el magnolio del jardín de la casa, aunque las fuerzas de la naturaleza quedaban muy menguadas comparadas con el forcejeo sexual que mamá se estaba prodigando a si misma.</p>
<p>La respiración de Luisa cada vez se hacía más intensa y sus comentarios más explícitos:</p>
<p>-Jódete jefe, jódete que aún no me has jodido, me joderas cuando yo quiera que me jodas, no cuando tu quieras joderme, me joderas cuando la guarra de tu mujer se arrastre a mis pies y me pida perdón por decir que parezco una puta. No, no parezco una puta, soy la puta que tu marido se quiere joder y soy la puta que se joderá a tu marido cuando quiera y donde quiera. Joderos, joderos los dos, a mi nadie me jode, me jodo yo misma, que soy la que mejor se jode.</p>
<p>-Jódete maridito, jódete que siempre estas babeando y mirando a mi hermana con ojos de sátiro, jódete que su marido ya me ha jodido y tu aún estas babeando tras sus bragas, jódete que su marido ya me ha comido mis bragas y me ha jodido cuanto ha querido, jódete que mientras tu babeas mirando a otras yo me jodo a sus maridos, jódete, que tú no sabes joderme como yo me jodo-</p>
<p>Ahora en la televisión los chicos le estaban dando por culo a la señora madura, ella les recibía entre sus nalgas cariacontecida, una mezcla de placer y suave dolor. Las escenas eran harto elocuentes: la señora a cuatro patas y los chicos, uno enculándola, otro ofreciéndole su polla para chuparla y el otro subido encima de ella a horcajadas. Mamá, boquiabierta, se sumergía en la escena y casi de inmediato la hacia propia:</p>
<p>-Me voy a dar por culo, quiero darme por culo, me gustó cuando me dio por culo el hijo puta del vigilante del supermercado. Ese hijo puta me dio por culo y ahora yo también me voy a dar por culo- y vi que su mano izquierda, que hasta el momento estaba acariciando sus tetas, bajó decidida hasta sus nalgas, buscó ansiosa su culito y se dispuso a darse por culo.</p>
<p>Ahora los relámpagos se espaciaban, los truenos se escuchaban más lejanos y la lluvia decrecía, no así el furor de mamá y la osadía de sus comentarios:</p>
<p>-Me estoy jodiendo y me estoy dando por culo, sólo me falta una polla para mamarla, quiero una polla, joder, quiero una polla- gritaba entre suplicante e imperativa.</p>
<p>A mi me dio un vuelco el corazón porque al mirarme me vi que desde hacía un buen rato me estaba haciendo una paja. Por un momento se me pasó entrar a la salita y ofrecer mi polla a mamá para que la mamara mientras ella se follaba, pero sus siguientes comentarios me dejaron aún más confuso.</p>
<p>-Quieren follarme, quieren follarme pero no se atreven, cómo me van a follar si nadie me jode mejor que yo. Soy la que mejor se jode, soy la que mejor se da por culo- ignoro si esos comentarios iban por mí, aunque creo que ella no me había visto, pero eso ya era irrelevante porque me estaba corriendo viendo a mamá cómo comenzaba a dar sus primeros estertores de agonía que hacían presagiar lo inminente de su monumental corrida.</p>
<p>Primero fue la cara desencajada, luego el bello de su cuerpo electrizado, posteriormente su respirar agonizante y sus profundos jadeos, aunque de repente aparecieron de nuevo sus comentarios más atrevidos y rotundos:</p>
<p>-Me estoy corriendo porque me he follado- en voz baja, para que sólo ella se escuchara, para que sólo ella supiese lo que allí había sucedido.</p>
<p>Sus estertores sacudían todo su cuerpo, sus piernas se contraían sobre el sofá, sus tacones se deslizaban sobre la moqueta, sus dedos índice y corazón bailaban suave sobre su clítoris, su lengua se paseaba descarada sobre sus jugosos labios relamiéndose de gusto, y sus nalgas apretadas mantenían retenido los dedos de la mano izquierda sobre su culito. Mamá se estaba corriendo y tal se diría que no tenía ninguna prisa en terminar sus orgasmos.</p>
<p>La tormenta ya sonaba lejana, ahora un fresco olor a tierra mojada lo inundaba todo, bueno, no sólo a tierra mojada olía la salita, también un denso perfume a chumino flotaba en el ambiente. Yo retrocedí en ese momento y tan sigiloso como pude abandoné el piso, bajé hacia el garaje y volví a salir a la calle. Creo que mi madre no me había visto espiarla mientras se follaba, lo mejor seria dejar pasar unas horas y regresar cuando ya estuviese dormida en su habitación. Mañana seria otro día y tiempo habría de recapacitar acerca de lo vivido esa noche de tormenta sobre la ciudad de Madrid al comienzo del verano.</p>
<p>Regresé como a eso de las tres de la madrugada, una hora temprana para lo que solía hacer. Llegué algo bebido, pero no demasiado, lo suficiente bebido para tener ese puntito de audacia que te proporciona el alcohol, pero insuficiente para perder el control o no ser consciente de tus actos. Mama debía estar acostada como era natural en su habitación, la cual estaba cerrada, aunque suponía que el cerrojo no estaría echado. Me quedé mirando la manilla del picaporte y sopesando la oportunidad de echarle la mano y abrir su habitación.</p>
<p>Suponía que me la encontraría adormilada y relajada, satisfecha después de la corrida que se había metido. Suponía que aún conservaría puesta las braguitas negras, el sujetador negro, las medias negras de fantasía y el liguero con ribetes rojos. Suponía que aún estaría relamiéndose y que su chochito aún se conservaría húmedo y receptivo, pero pronto la voz de mamá me volvió a la realidad.</p>
<p>-¿Eres tú Paquito? Me preguntaba desde el interior de la habitación.</p>
<p>Eché mano al picaporte, abrí la habitación y le dije: si mamá soy yo, acabo de regresar. Ella me miró sonriente y con su mejor tono de voz me dijo:</p>
<p>-Has llegado muy temprano, qué pasa no había chicas-</p>
<p>-No mama, hoy no había chicas, hoy sólo había mujeres y la mejor mujer esta aquí, en esta habitación-</p>
<p>Ella me volvió a sonreír y yo me acerqué a su cama para besarla, aunque no la besé en la mejilla como de costumbre, la besé en sus labios que aún estaban calientes y húmedos. Después me dejé caer en su cama y la abracé como nunca la había abrazado, con pasión y con deseo. Mas tarde retiré la poca ropa que cubría su cuerpo y no la encontré tal como había imaginado, con sus braguitas negras, con su sujetador negro, con sus medias negras y con su liguero negro con ribetes rojos, sencillamente la encontré desnuda, absolutamente desnuda, nada cubría su cuerpo, ninguna prenda ensalzaba la belleza de aquel cuerpecito atractivo y sensual, ni maldita falta que hacía.</p>
<p>Su chochito lucia fresco y ligeramente mojado, sus tetas firmes, sus pezones tiesos, su culito encrespado. Me subí encima de ella y como pude me desnudé preso por la emoción del momento y por la enorme calentura que arrastraba desde media noche. Mamá me miraba alucinada por lo que estaba sucediendo, pero no decía nada, se dejaba hacer. Nada más metérsela y comenzar a follarla fui yo quien comenzó un monologo harto revelador:</p>
<p>-He visto cómo te follabas, he visto cómo te corrías y he oído todo lo que te decías-</p>
<p>Ella no decía nada pero arqueaba su culito para facilitar la penetración, me atrapaba la polla con sus músculos vaginales y me abrazaba con intensidad para mantenerme pegado a ella. Al cabo del rato me estaba corriendo como lo que era, un principiante en manos de una experta mujer madura. Fue en ese momento cuando escuché de nuevo a mamá.</p>
<p>-Te vi cuando salías de nuevo de casa, suponía que lo habías estado viendo todo y te estaba esperando desnuda por si querías apagar tu calentura-</p>
<p>No dijimos nada más, nos abrazamos y al día siguiente tuve que dar un brinco de la cama de mamá porque papá estaba entrando en casa, volvía de su trabajo. Aún no he podido hablar con ella a solas y decirla lo bien que lo había pasado viéndola y jodiéndola, pero habría tiempo y ocasiones, no lo duden, habrá muchas más ocasiones y las aprovecharé todas y cada una de las que se me presenten. </p>
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